La Excelencia también llega a la Administración

Once entidades públicas del País Vasco (entre las que se encuentra VISESA) formamos parte del grupo Q-EPA, constituido con un doble objetivo: avanzar en la mejora de la gestión de nuestras organizaciones a través del aprendizaje compartido y promover la cultura de la calidad en el sector público vasco.

Los pasados días 18 y 19 de Mayo celebramos el I Congreso de Excelencia en la Gestión en las Administraciones Públicas, inaugurado por el Lehendakari y que ha contado con casi 40 ponencias y más de 400 asistentes, y en el que tuve el placer de moderar la Mesa sobre “Herramientas de Gestión en la Acción Social”.

La celebración de este congreso ha sido muy importante, ya que hemos podido compartir experiencias y buenas prácticas de numerosas entidades públicas, y hemos recibido un fuerte impulso y una renovada ilusión por avanzar en este camino de la excelencia en nuestras propias organizaciones.

En el Blog “Administraciones en Red” (el cual os recomiendo; es fráncamente interesante) podéis encontrar dos completísimos post con la crónica de este Congreso (post 1, post 2) y en la web del Congreso hay un apartado donde podéis descargaros la mayoría de las ponencias.

PD: mi más sincera felicitación para Enrique Illaro, técnico de calidad de VISESA y nuestro hombre en Q-EPA, por su gran trabajo en este grupo.

El “mito” de la hormiga laboriosa

medium_20050527mk02.jpgEl otro día le compré a mi hijo un hormiguero. Es una especie de cubo de metacrilato con un gel translúcido en su interior en el que un grupo de hormigas puede vivir y realizar sus túneles y galerías de forma que se puede ver su evolución sin ningún problema.

A parte de lo curioso del tema, en estos días, he podido comprobar que estas hormigas se pasan la mayor parte del tiempo sin hacer nada, mientras una o dos se dedican a realizar nuevas galerías, lo que me ha hecho replantearme si efectivamente son tan sumamente laboriosas como siempre hemos creído.

Esta anécdota (lógicamente les echo un vistazo un par de veces al día, seguro que el resto lo pasan “currando”) me ha dado pie a pensar en otros “mitos” que tenemos instalados de manera profunda en nuestra forma de pensar, y muchas veces no reparamos en si tienen base real o no.

En el ámbito en el que yo me muevo, existen dos grandes “tópicos” que me gustaría comentar: el primero es el del funcionario ineficaz y vago por naturaleza, y el segundo el de la empresa pública como máxima expresión de la mala gestión y la ineficiencia.

En estos tiempos en los que predomina la precariedad, los sub-salarios, los horarios “flexibles” sólo a la hora de salir de la oficina, la amenaza permanente del despido, etc, ser funcionario es ciertamente un privilegio: contrato indefinido, horario razonable, práctica imposibilidad de despido, salario adecuado en general. Sin embargo muchas personas con las que hablo y que no disfrutan de esas mismas condiciones, no consideran que las suyas son inadecuadas, sino que lo injusto es que haya quien pueda tener esa estabilidad. Es algo que no deja de sorprenderme ya que lo lógico sería aspirar a modificar la situación peor, en lugar de considerar que lo justo es precarizar y rebajar las condiciones laborales de otros.

Por otro lado, en la Administración, como en todas partes, hay buenos y malos profesionales, gente que se implica y gente que pasa de todo, personas que quieren mejorar y personas que no soportan los cambios. ¿Acaso en las empresas no hay “funcionarios” en el sentido más peyorativo que se pueda pensar? Ciertamente la Administración necesita modernizarse, y requiere también utilizar sistemas que aprovechen mucho más el potencial humano del que disponen, que en la mayoría de los casos esta cláramente infrautilizado, pero ni más ni menos que la mayoría de las empresas que conozco.

Y con esto enlazo al segundo gran “tópico”: todo lo que haga la iniciativa pública, la privada lo hace mejor, más barato y más rápido; las empresas públicas son ejemplos de desorganización, derroche de recursos e ineficiencias. De nuevo nos encontramos ante una gran paradoja, ya que esa impresión “popular” deriva fundamentalmente de la gestión de determinadas grandes empresas industriales que curiosamente pasaron a ser públicas cuando sus dueños “privados” las hundieron por su falta de previsión, cuando no por su mala gestión directamente, y el sector público se tuvo que hacer cargo de ellas para mantener los puestos de trabajo.

Por lo que yo conozco, y no me refiero únicamente a VISESA, el sector público vasco tiene una alta rentabilidad social y económica; está a la cabeza en sistemas de gestión y en calidad; es un elemento tractor en los diferentes sectores en los que está presente; es motor de la innovación y la mejora continua. Tenemos nuestros fallos y hay muchos ámbitos en los que estamos adaptándonos y mejorando cada día, pero hoy por hoy estamos en perfectas condiciones para aguantar cualquier comparación con el sector privado.