Deja de actuar, y empieza a ser

Esta impactante frase salió el otro día en una interesante reunión de trabajo en la que hablábamos de actitudes, valores y cultura organizativa.

Uno de los participantes lanzó esta acertadísima reflexión: que había que dejar de hacer y actuar y había que conseguir ser, porque de ese modo el hacer vendría solo. Es decir, planteaba, dejemos de actuar con confianza y empecemos a ser confiados y confiables, dejemos de actuar con responsabilidad y empecemos a ser personas responsables, por ejemplo

Qué gran reflexión: el hacer nace del ser, y cuando soy ya hago de manera natural.

Muy bien Pablo, pero, ¿y mientras voy siendo?

Pues curiosamente, cuando hacemos, también somos… es como un circulo virtuoso: quiero ser de una manera, actúo de esa manera y entonces soy de esa manera. Empiece donde empiece el proceso nunca lo puedo detener. Actúo como soy y soy como actúo.

Por eso es taaaaaaaan importante reflexionar sobre cómo quiero realmente ser, por eso es taaaaaaaan importante actuar y no quedarse solo en la reflexión, por eso es taaaaaaaaaan importante revisar habitualmente si estamos actuando como queremos ser, y por eso es taaaaaaaan importante insistir, insistir, insistir e insistir.

Mis filósofos estoicos de cabecera te lo dirían así:

La calidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos. – MARCO AURELIO

Primero pregúntate quién quieres ser. Después haz lo que tengas que hacer. – EPICTETO

¿Es posible actuar siempre con perfección? No, pero evitaremos muchos fallos si mantenemos siempre la atención. – EPICTETO

Preocúpate menos por lo que tienes y más por lo que eres. – SÓCRATES

El progreso no ocurre por accidente, sino trabajando en ti a diario. – EPICTETO

Si no quieres ser malhumorado, no alimentes el hábito. No le des nada que promueva su crecimiento. Mantén silencio y cuenta los días en los que no te has dejado enfadar. «Solía enfadarme cada día, después cada dos días, después cada tres o cuatro días». Los malos hábitos son primero debilitados y después destruidos. – EPICTETO

Es muy simple en realidad: si dices que vas a hacer algo, hazlo. – EPICTETO

PD: Gracias Pepe por la frase y por “ser”

Practicar el estoicismo siendo del Athletic de Bilbao

Desde el año 2009, el Athletic de Bilbao (mi club de fútbol) ha logrado la hazaña de llegar a disputar 10 finales de alguna de las competiciones más importantes en España, una final de la UEFA, 3 supercopas y 5 copas del rey, habiendo ganado las 2 últimas supercopas.

El Athletic es un club especial porque solo juega con jugadores nacidos en Euskal Herria o “criados futbolísticamente” en las canteras del club. Es decir, no ficha solo con dinero, lo cual en estos tiempos es ir contracorriente de manera brutal, en especial para un club de un país muy pequeñito como es Euskadi. Por eso lograr semejantes resultados es doblemente meritorio.

A los jugadores del Athletic se les conoce como “los leones” porque en su juego ponen la garra, el coraje y la pelea hasta el último minuto que les permiten superar a rivales objetivamente muy superiores.

En este sentido, los valores del Athletic son muy estoicos: seguir tus principios aunque objetivamente te perjudiquen en el resultado, darlo todo y más confiando en la posible victoria aún sabiendo que lo más probable es la derrota, levantarse con cada golpe e intentarlo de nuevo en la siguiente ocasión.

Para ser jugador del Athletic tienes que ser muy estoico, lo mismo que para ser un buen aficionado y miembro de este gran club.

Por eso, cuando el equipo se aparta de esos valores y juega como lo ha hecho en las dos últimas finales, con falta de ambición y de coraje, con miedo al fracaso, con la obsesión por el resultado y no por hacer lo que hay que hacer… cuando eso sucede, a la derrota, ya de por sí dolorosa, se suma la infinitamente más dolorosa visión de un equipo que no es el tuyo, que no representa esos valores ni actúa en base a ellos.

Y la frustración es tremenda. Imagino la de los jugadores y demás equipo técnico porque si la de la afición es mayúscula, la suya ha de ser superlativa.

Ante lo cual no queda más que el camino estoico de nuevo: levantarse de la lona, revisar lo sucedido, perdonarse a uno mismo y prometerse que en la próxima ocasión lo intentará de nuevo con todo el coraje, toda la serenidad y todo el empeño.

Si yo tuviera alguna capacidad de decisión en el club, implantaría de manera inmediata un trabajo sobre estoicismo con todo el equipo, un trabajo práctico, un trabajo que entrene las mentes de los jugadores tanto o más que el cuerpo. Ya sabemos que la disposición mental influye absolutamente en cualquier desempeño, y muy especialmente en el deporte, y aún más especialmente en este equipo.

De todos modos, querido lector o lectora, por si no te has dado cuenta, en realidad este artículo no va solo del Athletic, que igual te importa un pimiento, sino que va de mí y de tí, va de las finales que nos toca jugar en nuestra vida y la manera como las afrontamos, va de que nos pasa igual que los jugadores del Athletic y que debemos trabajarnos intensamente y seguir haciendo lo que debemos, con coraje, con determinación y con serenidad.

Aupa Athletic!!!

PD: gracias a Nacho por el whats del sábado, que me puso en la pista de salida de este post 😉

El conocimiento nos convirtió en una sola “humanidad”

Imagina que por un extraño fenómeno cuántico temporal, viajas en el tiempo y acabas en Tebas, al inicio del reinado de la primera mujer faraón de Egipto, Hatshepsut, en el año 1490 a.c.

Más de 3.500 años de diferencia. En este tiempo la humanidad ha avanzado hasta extremos inimaginables y tienes la oportunidad de transferirles todo el conocimiento del futuro, pero solo lo que tú realmente sabes ya que no tienes acceso a tus dispositivos, ni a internet ni a nada.

Seguramente les contarías las maravillas de las que dispone la humanidad en todos los campos, desde internet hasta los antibioticos, pasando por los coches, aviones, televisiones, el acero, el petroleo, las fibras sintéticas, el papel, la electricidad… la lista sería infinita!

Pero ¿cuanto de ese conocimiento de la humanidad podrías poner en práctica y enseñar, no solo relatar, sino explicar para ser usado por tus nuevos amigos egipcios? Si fuera yo el viajero en el tiempo no podría enseñarles realmente nada de nada relevante que supusiese un avance en su conocimiento… es increíble, pero supongo que al 99% de las personas les pasaría lo mismo que a mí.

Hemos logrado algo más increíble aún que el propio avance en conocimiento: hemos logrado una extraordinaria capacidad para acumular y usar colectivamente el conocimiento de las personas individuales.

En el resto de las especies con las que convivimos, el % del conocimiento total de la especie que tiene cada individuo es altísimo. Y cuando algún espécimen hace algún “descubrimiento”, la cadena de casualidades que han de producirse para que ese conocimiento sea incorporado y aprovechado por toda la especie es brutal, por eso evolucionan tan lentamente.

Sin embargo, en nuestro caso, el % del conocimiento total de la humanidad que atesora cada persona individual es insignificante. Incluso la persona más sabia del mundo solo conocerá una ínfima parte de todo lo que sabe la humanidad como especie. Y por el contrario, cualquier nuevo descubrimiento puede beneficiar de manera rapidísima a toda o gran parte de la humanidad.

De hecho, estoy convencido de que en ese viaje en el tiempo, en el encuentro con nuestros ancestros, descubriríamos que, individualmente tenían muchísimos más conocimientos que cualquiera de nosotros hoy en día.

La evolución nos ha llevado del individualismo autosuficiente a la interdependencia absoluta. Nuestros conocimientos individuales no nos permiten sobrevivir individualmente, y muchísimo menos con el tipo de vida que tenemos actualmente.

La humanidad somos como un gran organismo vivo, formado por todo el conocimiento acumulado por todas las personas que han vivido, que viven y que vivirán. Nadie es solo una individualidad, nadie se ha hecho a sí mismo en exclusiva, nadie es totalmente autosuficiente… somos un@ y cada vez lo somos más.

4 preguntas para responderte cada día

En el anterior post comentaba lo interesante y poderosa que es la práctica de revisarse diariamente para mejorar y lograr ser la persona que realmente quieres ser.

Tener el hábito de escribir un diario nos ayuda enormemente en esa práctica, y te comparto las 4 preguntas con las que yo me reviso cada día

  • ¿Qué he hecho hoy que me acerca a mi mejor versión?
  • ¿Qué he hecho hoy que podría hacer mejor en la siguiente ocasión?
  • ¿Qué he aprendido nuevo hoy?
  • ¿Qué tengo que agradecer hoy?

Son preguntas que me obligan a profundizar, a no quedarme en la superficie de mis comportamientos, pero por supuesto, quizá a tí te vayan mejor otras preguntas.

En todo caso, lo realmente importante es dedicar un rato cada día a ir por la vida más consciente, más profundo, más hacia donde quieres y como quieres.

Mañana lo intentaré de nuevo

Cada día defiendo mi caso ante mi propio tribunal. Cuando la luz se apaga y mi esposa se ha retirado, conocedora de mi hábito, examino mi día completo y reviso lo que he hecho y dicho, sin esconderme nada. -SÉNECA

Una de las prácticas más poderosas que nos sugiere el estoicismo es la de revisar a diario nuestro comportamiento para poder modificarlo y mejorarlo.

Imagina que le digo a un atleta «Muéstrame tus hombros», y él me responde «Mira las pesas con las que entreno». «Olvídate de las pesos», le contestaría, lo que quiero ver es el progreso de entrenar con ellas. – EPICTETO

Porque para el estoicismo, lo importante de la filosofía es ponerla en práctica. De nada sirven nuestras reflexiones, nuestras ideas, nuestras intenciones ni nuestros discursos y palabras, lo que cuenta es lo que hacemos.

Hay una gran diferencia entre decir cosas de valor y hacer cosas de valor. – EPICTETO

Y para actuar, el estoicismo nos propone una sencilla a la par que tremendamente efectiva práctica: analizar cada día lo que hemos hecho a la luz de lo que hubiéramos querido hacer, y con honestidad reconocer lo que no hemos hecho bien y tratar de mejorar en la siguiente ocasión. Llevar un diario es una enorme ayuda para esto.

Revisarnos diariamente, no para fustigarnos ni para hundirnos con todos nuestros fallos, debilidades y errores, sino para tomar conciencia de ellos y poder corregirlos poco a poco.

Los grandes filósofos del estoicismo clásico nos proponen esta formula imbatible para lograr alcanzar nuestra mejor versión: revisa tus actos, contrasta con tus ideales, perdónate los errores y vuelve a intentarlo de nuevo. Una y otra vez, en un círculo virtuoso infinito.

Por qué debería tener miedo de revisar mis actos si puedo simplemente decir «Te perdono, pero intenta no hacerlo de nuevo». – SÉNECA

Todavía debo recordarme actuar según lo que recomiendo, y aun así no siempre sigo mis preceptos. Debemos tener nuestros principios listos para la práctica, tan interiorizados que nos vengan rápido en momentos de crisis. Algunas lanas absorben rápido los colores y otras deben remojarse repetidamente. – SÉNECA

Admira a quien lo intenta, aunque fracase. – SÉNECA

Perdona a los demás por sus errores, una y otra vez. Perdónate a ti mismo una y otra vez, pero intenta actuar mejor la próxima vez.
EPICTETO

Es importante no confundir esta idea de intentarlo una y otra vez, con la idea de no actuar hoy pensando en hacerlo mañana, la famosa postergación que tanto nos desgasta y nos impide avanzar. El gran emperador y filósofo estoico Marco Aurelio parece que tenía que luchar contra esa postergación y en sus meditaciones (su diario donde se revisaba a menudo) se dice a sí mismo:

Podrías actuar bien hoy, pero eliges mañana. – MARCO AURELIO

La postergación es el mayor derroche de vida: se lleva los días según llegan, y nos niega el presente al prometernos el futuro. El principal obstáculo para la vida es la expectativa, que nos atrae con el mañana y nos hace perder el hoy. – MARCO AURELIO

Comenzar es la mitad del trabajo. Comienza después con la mitad restante y habrás terminado. – MARCO AURELIO

Pues eso, empieza hoy mismo con tu diario, revisa cada día cómo estás actuando en relación a cómo realmente querrías hacerlo, toma conciencia, felicítate por los logros, perdónate por los fallos, y vuelve a intentarlo de nuevo.


PD IMPORTANTE: Este blog es un espacio de conversación. Te agradezco infinitamente si dejas algún comentario, reflexión, opinión, contraste, idea alternativa o lo que quieras, siempre con educación y con ánimo de profundizar, crecer e inspirarnos mutuamente. Gracias!

Creer para ver

Mientras que una persona disfruta cuando mejora su granja y otra su caballo, yo disfruto al mejorarme a mí mismo a diario – EPICTETO

Dice el refranero popular que hay que “ver para creer”, pero en realidad nuestra mente funciona más bien al revés: vemos lo que creemos.

Nuestra mente es como nuestro “script“, actúa por su cuenta y su cometido es mantener la coherencia de nuestra película, es decir, del cuento que nos contamos cada día sobre nosotros, sobre las demás personas y sobre el mundo.

Esto es así por pura cuestión de supervivencia: imaginaos que a cada momento tuviésemos que estar revisando conscientemente todo lo que vemos y lo que nos sucede, todo lo que pasa a nuestro alrededor, y decidiendo expresamente si lo incorporamos a nuestra historia o no. Sería absolutamente imposible y por eso nuestra mente se ocupa de ello en nuestro lugar y de manera automática y autónoma.

Para hacerlo, nuestra mente sigue un criterio simple y lógico: lo más importante es mantener la coherencia de nuestra historia y por lo tanto incorporar todo aquello que concuerda y desechar lo que no (sesgo de confirmación) Nuestra mente amoldará la realidad para que concuerde con nuestra historia y si es necesario puede llegar a modificar e incluso inventar vivencias y recuerdos para mantener dicha concordancia.

Nos convertimos en filósofos para descubrir la verdad y lo que es simplemente el resultado accidental de razonamientos equivocados, juicios apresurados o lecciones bien intencionadas pero equivocadas de nuestros padres y profesores. – EPICTETO

La ciencia moderna, en especial la psicología y la neurociencia han demostrado lo que la filosofía clásica ya intuía: que no vemos la realidad como es sino como creemos que es. Nuestra mente nos hace de “guía” por esa realidad y nos enseña las cosas que nos interesan y oculta las que no.

Por eso es tan importante la reflexión, la introspección, el autoconocimiento. En definitiva, dialogar con nuestra mente, con ese script, guía, asistente virtual o como lo queráis imaginar.

La tranquilidad depende del buen ordenamiento de la mente, lo único que realmente te pertenece. – MARCO AURELIO

Porque nuestra mente puede ser nuestro mejor apoyo o nuestra perdición en la vida. Y depende de que la entrenemos, la eduquemos, la revisemos habitualmente y la confrontemos con cariño y con firmeza.

Hay unas cuantas prácticas que podemos incorporar a nuestro día a día y que nos ayudarán a poner nuestra mente al servicio de nuestra felicidad y nuestro bienestar. Pero mejor que os lo cuenten los maestros estoicos:

Cuando conozcas a alguien pregúntate desde el principio cuáles son sus creencias sobre lo que es bueno y malo en esta vida. Cuando alguien actúe como tu enemigo, te insulte o se oponga a ti, recuerda que simplemente está haciendo lo que le parece correcto en ese momento, no sabe actuar mejor.- EPICTETO

No podemos elegir a nuestros padres, porque los asigna el destino. Pero podemos elegir de quienes queremos ser hijos. – SÉNECA

Es útil definir un guardián, alguien a quien admirar, para que participe en tus pensamientos. Vive como si estuvieras siempre bajo la mirada de alguien noble. Es cuando estás solo que sueles obrar mal. – SÉNECA

Examina las cosas que aparecen en tu mente. Considera con objetividad lo que dicen los demás, y establece después tus propias convicciones. – EPICTETO

Si un evento externo te causa malestar, no es el evento en sí el que te daña, sino tu juicio sobre él. Y tienes el poder de cambiar tu juicio. – MARCO AURELIO

No dejes que la intensidad de una primera impresión te arrastre al golpearte. Responde así cuando llegue: «Espérame un poco, impresión, deja que vea quién eres y qué representas, deja que te ponga a prueba». – EPICTETO

Es más fácil controlar las impresiones cuando son pequeñas que cuando ganan fuerza. – SÉNECA

En definitiva, no hay nada más importante en la vida que cuidar de lo que creo y de mis percepciones, porque son las que van a guiar a mi mente a contarme mi realidad, mi historia y mis relaciones. Y de todo ello va a depender mi felicidad y mi bien vivir,

Vigila constantemente tus percepciones, ya que estás protegiendo algo nada despreciable: tu respeto, tu valía, tu templanza, tu serenidad. En una palabra, tu libertad.
EPICTETO

PD IMPORTANTE: Este blog es un espacio de conversación. Te agradezco infinitamente si dejas algún comentario, reflexión, opinión, contraste, idea alternativa o lo que quieras, siempre con educación y con ánimo de profundizar, crecer e inspirarnos mutuamente. Gracias!

¿Por dónde empiezo a profundizar en el estoicismo?

Muchos habrían podido llegar a la sabiduría si no se hubiesen creído demasiado sabios.” – Séneca

Como os explicaba hace unas semanas, en esta nueva etapa del blog quiero conversar sobre todo acerca de la filosofía aplicada a la vida diaria.

Me atraen especialmente las ideas del estoicismo porque me parecen particularmente coherentes y prácticas. No en vano son fruto de siglos de reflexión y experiencia de algunas de las mentes más privilegiadas de la historia.

Hay muchísimo material si te quieres adentrar en el conocimiento del estoicismo, y por si te sirve de algo, te dejo algunas referencias que son por las que yo he empezado y que me han resultado muy útiles para profundizar desde prácticamente cero que era mi punto inicial de partida.

Una práctica de los estoicos clásicos era que utilizaban mucho las citas y las frases redondas a modo de mantras para reforzar sus ideas. Una manera muy sencilla de empezar a conocer el estoicismo es leer y reflexionar las citas de algunos de los estoicos clásicos, en especial Epicteto, Séneca y Marco Aurelio. Puedes encontrarlas con una simple búsqueda en Google, y también hay una web muy interesante, Diario Estoico, donde puedes encontrar las mejores citas de estos 3 grandes maestros del estoicismo.

Si eres más de audiovisual, también hay muchísimo material por toda la red, pero a mí me gustan especialmente el canal de youtube de Fabian C Barrio, en el que habla de muchas cosas pero habla mucho también de estoicismo y además siempre con un toque de humor muy de agradecer, y me gusta mucho también el podcast de el Estoico en español, donde siempre hay reflexiones interesantes.

Y si lo que prefieres es leer algún libro que te de una visión más de conjunto, te recomiendo dos que a mí al menos me parecen especialmente útiles: Cómo ser un estoico de Massimo Pigliucci, e Invicto de Marcos Vázquez.

Te conviertes en lo que le das a tu atención.” – Epicteto


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¿Salud, dinero y amor?

Las circunstancias no hacen al hombre, solo lo revelan.” – Epicteto

¿Se puede ser feliz viviendo en la pobreza o en la enfermedad? ¿El dinero da la felicidad o es justamente al contrario? ¿Buscar el éxito económico o un estado físico saludable son metas que nos aportan felicidad?

Muchas religiones, filosofías e ideologías han tratado de dar respuesta a estas preguntas a lo largo de los siglos, y hay visiones para todos los gustos, desde el cinismo que propone que la felicidad es vivir sin nada, como los perros (de ahí su nombre) hasta el capitalismo más salvaje que promulga la acumulación de la riqueza como medida absoluta del éxito en la vida.

Hace unos cuantos años escribí en el blog mi idea sobre la felicidad. Tengo que reconocer que con el tiempo y la inspiración del estoicismo he variado un poco esa idea.

Para el estoicismo, lo primero es entender que la felicidad solo se consigue centrando nuestros esfuerzos en aquellas cuestiones que podemos hacer que dependan exclusivamente de nosotros mismos, es decir, nuestros pensamientos y nuestros comportamientos.

Como ya veíamos en otro artículo anterior, para tener una vida plena y con sentido, hemos de trabajar un estado emocional de armonía y serenidad y comportarnos en la vida con sabiduría, coraje, justicia y templanza.

Alcanzar la felicidad en el sentido de alcanzar esa mejor versión posible de nosotros mismos es precisamente llegar a hacernos dueños plenamente de nuestros sentimientos, pensamientos y acciones, liberándolos de todo condicionante externo y en consecuencia asumiendo nuestra vida con total y absoluta responsabilidad.

Tener más o menos dinero, salud, fama o poder son cuestiones que no dependen exclusivamente de nosotros y por lo tanto son aspectos de nuestra vida que son “indiferentes” para alcanzar la felicidad que comentamos.

“Indiferentes” no significa, por ejemplo, que nos de igual tener salud o no. Es preferible tener salud, y es bueno y correcto hacer aquello que nos ayuda a estar más saludables, siempre con dos condicionantes: uno, que lo que hagamos para lograrlo no vaya en contra de la “virtud”, y dos, que asumamos que incluso haciendo todo lo que esté en nuestra mano, es posible que no alcancemos lo que buscamos y eso no debe ser motivo para nuestra desdicha.

Por supuesto es mejor tener medios económicos para disfrutar de una vida desahogada que vivir en la miseria, pero, si lo conseguimos actuando en contra de la justicia, de la sabiduría, del coraje o de la serenidad, en lugar de alcanzar la felicidad estaremos justamente en el lado contrario. Y por otro lado, si a pesar de nuestros esfuerzos no alcanzamos ese nivel económico, o si el infortunio nos lo arrebata, eso no es un impedimento absoluto para alcanzar la felicidad de la que habla el estoicismo.

En consecuencia:

  • ¿Se puede ser feliz en la pobreza o la enfermedad? Sí, por supuesto. Ambas cosas están fuera de lo que depende en exclusiva de nosotros y por lo tanto no debemos poner ahí nuestra felicidad.
  • ¿Entonces da lo mismo vivir en la miseria que tener una vida desahogada o tener salud que enfermar? No, no da lo mismo. Es preferible no vivir en la pobreza o la enfermedad, pero no podemos controlarlo completamente, ni debemos anteponerlo a llevar una vida sabia, justa, honesta y serena.
  • ¿Para qué entonces llevar hábitos saludables o esforzarse en la vida si la riqueza y la salud no dependen de nosotros? No dependen completamente, en lo que depende de nosotros y no nos desvíe de hacer lo correcto, es preferible intentar lograrlo.

Tal y como yo lo entiendo, la vida es como un jugar a un deporte (pon el que más te guste) por ejemplo, jugar un partido de futbol, en el que mi objetivo no es ganar el partido sino jugar lo mejor posible, dando el máximo de mi potencial, jugando limpiamente, respetando al rival y actuando con serenidad y buen ánimo en todo momento. Haciendo todo ello tengo muchas probabilidades de ganar el partido, pero hay mil factores más que influyen por lo que el resultado me será indiferente, aunque prefiera ganar, y mi felicidad, mi satisfacción, será haber jugado lo mejor posible.

La vida no te pide ganar el partido sino poner lo mejor de ti mism@ mientras juegas.


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Piensa bien y acertarás

La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos; por lo tanto, actúa como corresponde, y ten cuidado de no entretenerte en nociones inadecuadas para la virtud y la naturaleza razonable.” – Marco Aurelio

Quienes me conocéis sabéis de mi trayectoria profesional y cómo llevo unos cuantos años dedicado a cambiar radicalmente la cultura y la manera de funcionar de numerosas organizaciones de todo tipo.

Después de toda la experiencia acumulada, si en el siguiente proyecto que me tocase liderar, el genio de la lámpara me concediese un solo deseo antes de empezar para asegurar el éxito, sin duda le pediría que todas las personas empezasen a “pensar bien”.

Para mí pensar bien significa confiar en las demás personas, en que nada de lo que hacen y dicen es para dañarme, y de ese modo nunca salgo herido.

También significa que si lo que veo o leo o escucho me lleva a pensar mal de alguien, intento rápidamente apartar ese pensamiento y otorgar antes el beneficio de la duda, lo que me permite indagar en lugar de suponer e inventar.

Pensar bien significa que si alguien hace o dice algo que no me cuadra, o que me cabrea o me duele, pienso que seguramente me estoy perdiendo parte de la película y que algo está pasando que no conozco y que cuando lo sepa, muy posiblemente se aclarará todo.

En definitiva, pensar bien quiere decir que antes de juzgar y reaccionar ante lo que el mundo me pone delante, trato de hacer una pausa y situarme de manera que mi reacción me ayude, me haga mejor y más feliz.

Cuando en una reunión o en una conversación con alguien, por el motivo que sea, notes que estás empezando a “pensar mal”, puedes utilizar alguna de estas cuatro herramientas:

  • Piensa, ¿de verdad me importa tanto esto que me está diciendo o haciendo esta persona?
  • En lugar de conversar en tu cabeza e inventar, indaga, pregunta, aclara lo que no te cuadra, asegúrate de que si tu juicio es correcto.
  • No te lo tomes como algo personal, nadie puede dañarte con sus palabras si tu no le dejas.
  • Pospón la conversación o la reunión a otro momento en el que te encuentres con más ánimo para “pensar bien”

La vida me ofrece cada día docenas de oportunidades de entrenar esta actitud de “pensar bien”, y no siempre lo consigo, pero no se trata de tener éxito siempre sino de intentarlo siempre, porque insistir es lo que nos conduce a lograr nuestro propósito.


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Estado permanente de indignación

No hay más que una forma de tranquilidad mental y felicidad, y esa es no tomar las cosas externas como propias.” – Séneca

Uno de los motivos por los que he decidido abandonar completamente el uso de las redes sociales como twitter, facebook o instagram (soy un boomer, obviamente cosas como tiktok ya no me han tocado) es porque de unos años a esta parte se han convertido en una maquina permanente de generar mala leche, zascas e indignación permanente por absolutamente cualquier cuestión.

La indignación es un potente generador de dopamina, y volvemos a las redes en busca de nuestra dosis, y perdemos horas y horas ahí que es justamente el objetivo que sus multimillonarios dueños persiguen.

Pero esto, siendo malo no es lo peor: lo peor es que las redes están acabando con nuestra capacidad de conversar sosegadamente con personas que no piensen exactamente como nosotros; nos ceban como a gansos nuestro sesgo de confirmación; nos infantilizan y nos reducen la tolerancia a la más mínima incomodidad.

Y esto es justamente lo contrario que necesitamos para llevar una vida feliz y con sentido.

Desde los estoicos hace 2.300 años hasta el mítico Stephen Covey y sus 7 hábitos, sabemos perfectamente que si hacemos depender nuestro estado de ánimo de cosas que están fuera de nuestro control, solo obtenemos la frustración, el miedo, el dolor, la indignación… y ninguna de esas cosas nos acerca ni remotamente a una vida plena.

Y resulta que fuera de nuestro control, de nuestro exclusivo control, está TODO excepto lo que nosotros mismos pensamos, decimos y hacemos. NADA de lo que sucede o nos sucede a nuestro alrededor, y mucho menos NADA de lo que otras personas piensan, dicen o hacen está bajo nuestro control y por lo tanto, nada de ello debería importarnos porque es absurdo hacer depender nuestra vida y nuestro estado de ánimo.

Es lo que se conoce como la dicotomía de control, de la que a buen seguro hablaremos mucho en este blog y que explica muy bien Fabian en este divertido video

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