No dejes echar raíces a tus prejuicios

Lo que ha hecho es muy grave. Su comportamiento es inadmisible. Menuda falta de profesionalidad. Increíble. No lo entiendo, no me cabe en la cabeza. Y además esto no es de hoy, viene ya de lejos. Una más…

Estos han sido tus pensamientos durante toda la semana después de lo que pasó en el trabajo.

Enfado, frustración y decepción han sido tus sensaciones principales ante lo sucedido.

Has juzgado y condenado sin audiencia previa ni apelación.

Y poco a poco esa semilla de prejuicio a la que permitiste echar raíces se va alimentando con tus juicios rápidos, tu falta de empatía y tu pereza para afrontar de otra manera la situación.

Y ante cada nueva situación ves la confirmación de tu prejuicio y este sigue creciendo y pronto llegará un momento que será tan grande que ya no podrás hacer nada.

¿Qué harían mis admirados maestros estoicos en esta situación?

Es más fácil controlar las impresiones cuando son pequeñas que cuando ganan fuerza. – SÉNECA

Cuando pienses que alguien te ofende o te insulta, no te dejes llevar por esa impresión. Recuerda que no es su comportamiento lo que te daña, sino tu juicio. – EPICTETO

Si un evento externo te causa malestar, no es el evento en sí el que te daña, sino tu juicio sobre él. Y tienes el poder de cambiar tu juicio. – MARCO AURELIO

Nos convertimos en filósofos para descubrir la verdad y lo que es simplemente el resultado accidental de razonamientos equivocados, juicios apresurados o lecciones bien intencionadas pero equivocadas de nuestros padres y profesores. – EPICTETO

Ahora ya lo sabes: ponte delante de tu prejuicio, échale coraje y arráncalo de raíz! Nada de lo que te muestra es verdad, hay otra historia que desconoces, indaga, empatiza, busca la verdad, no la comodidad del juicio rápido.


PD: Fragmento de reciente conversación conmigo mismo

Herramientas contra el estrés y la ansiedad

Uno de los males de nuestro tiempo es el estrés y la ansiedad. La sociedad del cansancio de la que habla Byung-Chul Han que nos lleva a la autoexplotación y al agotamiento mental.

Hay una diferencia enorme entre el cansancio físico y el mental. No tiene nada que ver ese cansancio reparador y satisfactorio del esfuerzo físico realizado tras una intensa jornada de trabajo, frente al cansancio mental que te va minando poco a poco pero inexorablemente.

A lo largo de mi vida profesional he tenido, y sigo teniendo que lidiar muy frecuentemente con este tipo de cansancio mental lo que me ha obligado a experimentar maneras de combatirlo. Con el tiempo he ido descubriendo algunas de las que mejor me funcionan:

  • Hacer algún trabajo físico o manual: dedicar un rato a realizar alguna pequeña reparación en casa, ordenar cosas, fregar, cocinar. Todo lo que implique actividad más manual que mental, especialmente si además se puede empezar y acabar y ver el resultado.
  • Apuntar en una lista las cosas a las que estoy dando vueltas en la cabeza: especialmente por la noche, la mente empieza a repasar problemas o tareas que hay que hacer y parece que no puedes parar de pensar. Levantarse y anotarlo ayuda enormemente porque nos liberamos de la sensación de que si dejamos de pensar en ello lo olvidaremos.
  • Hacer algo al aire libre, y mejor si es en un campo, playa, parque o lo que sea. Cualquier actividad, aunque sea un pequeño paseo, ayuda a despejar la mente.
  • Hacer algo que tenías pendiente de hace tiempo, una compra, una llamada, una visita. Muchas veces el estrés viene por la sensación de que nuestro trabajo es como achicar agua del Titanic con una cucharita de café, y hacer algo que signifique resolver un tema por pequeño que sea, ayuda enormemente.

Por supuesto hay mil maneras más y a cada cual le funcionan unas y no otras, lo importante es tomar conciencia de las que sí me funcionan y echar mano de ellas cuando es necesario.

¿Has tenido un día de mierda?

Crees que tienes que habértelas con muchas dificultades, pero la verdad es que la mayor dificultad está en ti y tú eres el mayor estorbo para ti mismo. – SÉNECA

Hay días que todo son problemas, que nada sale como debiera, que te topas con las personas que menos te apetecen o que simplemente estás cansado o irritable… y piensas que menuda mierda de día te ha tocado.

Luego llega la noche y al repasar lo acontecido te das cuenta de que, en realidad, todo lo que ha sucedido que te ha parecido tan desilusionante estaba fuera de ti. Y que lo que realmente ha convertido el día en una mierda de día ha sido tu comportamiento, tus reacciones antes las situaciones que se te han presentado.

Estabas irritable ¿por qué?, estabas cansado ¿por qué?, estabas desanimado ¿por qué?… porque de algún modo te compensaba, te situaba como víctima de los acontecimientos, te permitía “dimitir” de tus responsabilidades.

Pero lo que de verdad de irrita, te cansa y te desanima es, una vez más no comportarte como sabes que puedes y debes. No ser capaz de hacer tu parte y aceptar el resultado que venga, sin juicios, sin frustraciones, sin aspavientos.

¿Crees que el sabio es molestado por sus problemas? No, los usa. Fidias hacía sus estatuas de marfil, pero también de bronce. Le dieras el material que le dieras, hubiera hecho la mejor estatua posible. Y así debe obrar el sabio, haciendo lo mejor posible con el material que le ofrece el destino. – SÉNECA

Pero no importa, seguro que mañana o pasado volverás a ser puesto a prueba, la vida te volverá a examinar de tu templanza, de tu coraje y de tu sabiduría… y tendrás, esta vez sí, la ocasión de ponerlas en práctica.

Y así un poco mejor en cada ocasión, “fallando” cada vez menos frecuentemente, revisándote y mejorando… poco a poco, sin prisa, sin pausa, despacio, lejos.


PD: fragmento de una conversación reciente conmigo mismo

Esto es todo lo que necesitas

Juicio objetivo, ahora, en este momento. Acción racional, ahora, en este momento. Aceptación incondicional de todos los eventos externos, ahora, en este momento. Esto es todo lo que necesitas. – MARCO AURELIO

Qué fácil y que bien suena así dicho y leído… pero qué difícil es de practicar. Especialmente hacerlo de manera continua y sostenida.

Este es mi mantra de esta semana. Lo tengo en la pantalla del móvil para que no se me olvide, para tenerlo presente, para que pueda echar mano de él rápidamente.

Porque se lo que tengo que hacer, se cómo me tengo que comportar, se qué sentimientos me hacen bien y cuales no, se qué los puedo elegir y controlar… y aunque lo se, muchas veces elijo no hacerlo.

A veces prefiero no estar tan presente, tan consciente, pensando que así lo malo pasará. Como el niño que se esconde bajo las sábanas para ahuyentar el miedo.

Y entonces tengo que traer a mi mente esta frase, para reunir el coraje de volver a estar aquí, a aceptar lo que no puedo controlar, y a hacerme cargo de lo que sí puedo manejar.


PD: hoy no iba a haber post. No tenía la “inspiración”. Pero tu telegram me ha devuelto a mi sitio. Gracias!

Los pequeños comportamientos del día a día que nos hacen mejores personas

Hay toda una serie de comportamientos que siempre me han desagradado profundamente. Antes realmente me enfadaban mucho aunque ahora he aprendido a controlar ese enfado y simplemente los observo y pienso para mí “observa, presta siempre atención para no hacer lo mismo”.

Me refiero a esas pequeñas cosas que mucha gente hace en el día a día y que no harían si prestasen un poquito de atención a su alrededor: plantar el coche en mitad de un paso de cebra, dejar el carro de la compra en el centro del pasillo del super, caminar por la acera en paralelo bloqueando el paso a cualquier otra persona, sentarse en el metro ocupando asiento y medio, etc, etc.

Soy consciente de que son minucias, cosas que la gente hace sin darse cuenta. Estoy seguro de que yo también las he hecho, y seguiré haciendo algunas sin percatarme.

Pero pienso que precisamente prestar más atención a estas pequeñas cosas que hago en cada momento y cómo eso puede estar repercutiendo en otras personas y en mi entorno cercano, es un buen “entrenamiento” para cuando se presentan situaciones de mayor calado y en las cuales uno debe dejar de mirarse el ombligo y pensar también en las personas que tiene alrededor.

Cada día tenemos mil ocasiones de mostrarnos amables, empáticos y responsables, y qué mejor que aprovecharlas al máximo.

Además, esas “pequeñas” acciones se van convirtiendo en un hábito para nosotros y nos van modelando el carácter y el comportamiento, y eso acaba transformándonos y transformando el mundo que nos rodea.

Así que la próxima vez que vayas a dejar el coche en cualquier lado, o que te sientes en el metro, piensa en si lo que estás haciendo está fastidiando a alguien a tu alrededor, toma conciencia de que no estás a solas en el mundo y ponte en los zapatos de quienes están a tu lado para comportarte de la mejor manera posible.

Deja de actuar, y empieza a ser

Esta impactante frase salió el otro día en una interesante reunión de trabajo en la que hablábamos de actitudes, valores y cultura organizativa.

Uno de los participantes lanzó esta acertadísima reflexión: que había que dejar de hacer y actuar y había que conseguir ser, porque de ese modo el hacer vendría solo. Es decir, planteaba, dejemos de actuar con confianza y empecemos a ser confiados y confiables, dejemos de actuar con responsabilidad y empecemos a ser personas responsables, por ejemplo

Qué gran reflexión: el hacer nace del ser, y cuando soy ya hago de manera natural.

Muy bien Pablo, pero, ¿y mientras voy siendo?

Pues curiosamente, cuando hacemos, también somos… es como un circulo virtuoso: quiero ser de una manera, actúo de esa manera y entonces soy de esa manera. Empiece donde empiece el proceso nunca lo puedo detener. Actúo como soy y soy como actúo.

Por eso es taaaaaaaan importante reflexionar sobre cómo quiero realmente ser, por eso es taaaaaaaan importante actuar y no quedarse solo en la reflexión, por eso es taaaaaaaaaan importante revisar habitualmente si estamos actuando como queremos ser, y por eso es taaaaaaaan importante insistir, insistir, insistir e insistir.

Mis filósofos estoicos de cabecera te lo dirían así:

La calidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos. – MARCO AURELIO

Primero pregúntate quién quieres ser. Después haz lo que tengas que hacer. – EPICTETO

¿Es posible actuar siempre con perfección? No, pero evitaremos muchos fallos si mantenemos siempre la atención. – EPICTETO

Preocúpate menos por lo que tienes y más por lo que eres. – SÓCRATES

El progreso no ocurre por accidente, sino trabajando en ti a diario. – EPICTETO

Si no quieres ser malhumorado, no alimentes el hábito. No le des nada que promueva su crecimiento. Mantén silencio y cuenta los días en los que no te has dejado enfadar. «Solía enfadarme cada día, después cada dos días, después cada tres o cuatro días». Los malos hábitos son primero debilitados y después destruidos. – EPICTETO

Es muy simple en realidad: si dices que vas a hacer algo, hazlo. – EPICTETO

PD: Gracias Pepe por la frase y por “ser”

Practicar el estoicismo siendo del Athletic de Bilbao

Desde el año 2009, el Athletic de Bilbao (mi club de fútbol) ha logrado la hazaña de llegar a disputar 10 finales de alguna de las competiciones más importantes en España, una final de la UEFA, 3 supercopas y 5 copas del rey, habiendo ganado las 2 últimas supercopas.

El Athletic es un club especial porque solo juega con jugadores nacidos en Euskal Herria o “criados futbolísticamente” en las canteras del club. Es decir, no ficha solo con dinero, lo cual en estos tiempos es ir contracorriente de manera brutal, en especial para un club de un país muy pequeñito como es Euskadi. Por eso lograr semejantes resultados es doblemente meritorio.

A los jugadores del Athletic se les conoce como “los leones” porque en su juego ponen la garra, el coraje y la pelea hasta el último minuto que les permiten superar a rivales objetivamente muy superiores.

En este sentido, los valores del Athletic son muy estoicos: seguir tus principios aunque objetivamente te perjudiquen en el resultado, darlo todo y más confiando en la posible victoria aún sabiendo que lo más probable es la derrota, levantarse con cada golpe e intentarlo de nuevo en la siguiente ocasión.

Para ser jugador del Athletic tienes que ser muy estoico, lo mismo que para ser un buen aficionado y miembro de este gran club.

Por eso, cuando el equipo se aparta de esos valores y juega como lo ha hecho en las dos últimas finales, con falta de ambición y de coraje, con miedo al fracaso, con la obsesión por el resultado y no por hacer lo que hay que hacer… cuando eso sucede, a la derrota, ya de por sí dolorosa, se suma la infinitamente más dolorosa visión de un equipo que no es el tuyo, que no representa esos valores ni actúa en base a ellos.

Y la frustración es tremenda. Imagino la de los jugadores y demás equipo técnico porque si la de la afición es mayúscula, la suya ha de ser superlativa.

Ante lo cual no queda más que el camino estoico de nuevo: levantarse de la lona, revisar lo sucedido, perdonarse a uno mismo y prometerse que en la próxima ocasión lo intentará de nuevo con todo el coraje, toda la serenidad y todo el empeño.

Si yo tuviera alguna capacidad de decisión en el club, implantaría de manera inmediata un trabajo sobre estoicismo con todo el equipo, un trabajo práctico, un trabajo que entrene las mentes de los jugadores tanto o más que el cuerpo. Ya sabemos que la disposición mental influye absolutamente en cualquier desempeño, y muy especialmente en el deporte, y aún más especialmente en este equipo.

De todos modos, querido lector o lectora, por si no te has dado cuenta, en realidad este artículo no va solo del Athletic, que igual te importa un pimiento, sino que va de mí y de tí, va de las finales que nos toca jugar en nuestra vida y la manera como las afrontamos, va de que nos pasa igual que los jugadores del Athletic y que debemos trabajarnos intensamente y seguir haciendo lo que debemos, con coraje, con determinación y con serenidad.

Aupa Athletic!!!

PD: gracias a Nacho por el whats del sábado, que me puso en la pista de salida de este post 😉

El conocimiento nos convirtió en una sola “humanidad”

Imagina que por un extraño fenómeno cuántico temporal, viajas en el tiempo y acabas en Tebas, al inicio del reinado de la primera mujer faraón de Egipto, Hatshepsut, en el año 1490 a.c.

Más de 3.500 años de diferencia. En este tiempo la humanidad ha avanzado hasta extremos inimaginables y tienes la oportunidad de transferirles todo el conocimiento del futuro, pero solo lo que tú realmente sabes ya que no tienes acceso a tus dispositivos, ni a internet ni a nada.

Seguramente les contarías las maravillas de las que dispone la humanidad en todos los campos, desde internet hasta los antibioticos, pasando por los coches, aviones, televisiones, el acero, el petroleo, las fibras sintéticas, el papel, la electricidad… la lista sería infinita!

Pero ¿cuanto de ese conocimiento de la humanidad podrías poner en práctica y enseñar, no solo relatar, sino explicar para ser usado por tus nuevos amigos egipcios? Si fuera yo el viajero en el tiempo no podría enseñarles realmente nada de nada relevante que supusiese un avance en su conocimiento… es increíble, pero supongo que al 99% de las personas les pasaría lo mismo que a mí.

Hemos logrado algo más increíble aún que el propio avance en conocimiento: hemos logrado una extraordinaria capacidad para acumular y usar colectivamente el conocimiento de las personas individuales.

En el resto de las especies con las que convivimos, el % del conocimiento total de la especie que tiene cada individuo es altísimo. Y cuando algún espécimen hace algún “descubrimiento”, la cadena de casualidades que han de producirse para que ese conocimiento sea incorporado y aprovechado por toda la especie es brutal, por eso evolucionan tan lentamente.

Sin embargo, en nuestro caso, el % del conocimiento total de la humanidad que atesora cada persona individual es insignificante. Incluso la persona más sabia del mundo solo conocerá una ínfima parte de todo lo que sabe la humanidad como especie. Y por el contrario, cualquier nuevo descubrimiento puede beneficiar de manera rapidísima a toda o gran parte de la humanidad.

De hecho, estoy convencido de que en ese viaje en el tiempo, en el encuentro con nuestros ancestros, descubriríamos que, individualmente tenían muchísimos más conocimientos que cualquiera de nosotros hoy en día.

La evolución nos ha llevado del individualismo autosuficiente a la interdependencia absoluta. Nuestros conocimientos individuales no nos permiten sobrevivir individualmente, y muchísimo menos con el tipo de vida que tenemos actualmente.

La humanidad somos como un gran organismo vivo, formado por todo el conocimiento acumulado por todas las personas que han vivido, que viven y que vivirán. Nadie es solo una individualidad, nadie se ha hecho a sí mismo en exclusiva, nadie es totalmente autosuficiente… somos un@ y cada vez lo somos más.

4 preguntas para responderte cada día

En el anterior post comentaba lo interesante y poderosa que es la práctica de revisarse diariamente para mejorar y lograr ser la persona que realmente quieres ser.

Tener el hábito de escribir un diario nos ayuda enormemente en esa práctica, y te comparto las 4 preguntas con las que yo me reviso cada día

  • ¿Qué he hecho hoy que me acerca a mi mejor versión?
  • ¿Qué he hecho hoy que podría hacer mejor en la siguiente ocasión?
  • ¿Qué he aprendido nuevo hoy?
  • ¿Qué tengo que agradecer hoy?

Son preguntas que me obligan a profundizar, a no quedarme en la superficie de mis comportamientos, pero por supuesto, quizá a tí te vayan mejor otras preguntas.

En todo caso, lo realmente importante es dedicar un rato cada día a ir por la vida más consciente, más profundo, más hacia donde quieres y como quieres.

Mañana lo intentaré de nuevo

Cada día defiendo mi caso ante mi propio tribunal. Cuando la luz se apaga y mi esposa se ha retirado, conocedora de mi hábito, examino mi día completo y reviso lo que he hecho y dicho, sin esconderme nada. -SÉNECA

Una de las prácticas más poderosas que nos sugiere el estoicismo es la de revisar a diario nuestro comportamiento para poder modificarlo y mejorarlo.

Imagina que le digo a un atleta «Muéstrame tus hombros», y él me responde «Mira las pesas con las que entreno». «Olvídate de las pesos», le contestaría, lo que quiero ver es el progreso de entrenar con ellas. – EPICTETO

Porque para el estoicismo, lo importante de la filosofía es ponerla en práctica. De nada sirven nuestras reflexiones, nuestras ideas, nuestras intenciones ni nuestros discursos y palabras, lo que cuenta es lo que hacemos.

Hay una gran diferencia entre decir cosas de valor y hacer cosas de valor. – EPICTETO

Y para actuar, el estoicismo nos propone una sencilla a la par que tremendamente efectiva práctica: analizar cada día lo que hemos hecho a la luz de lo que hubiéramos querido hacer, y con honestidad reconocer lo que no hemos hecho bien y tratar de mejorar en la siguiente ocasión. Llevar un diario es una enorme ayuda para esto.

Revisarnos diariamente, no para fustigarnos ni para hundirnos con todos nuestros fallos, debilidades y errores, sino para tomar conciencia de ellos y poder corregirlos poco a poco.

Los grandes filósofos del estoicismo clásico nos proponen esta formula imbatible para lograr alcanzar nuestra mejor versión: revisa tus actos, contrasta con tus ideales, perdónate los errores y vuelve a intentarlo de nuevo. Una y otra vez, en un círculo virtuoso infinito.

Por qué debería tener miedo de revisar mis actos si puedo simplemente decir «Te perdono, pero intenta no hacerlo de nuevo». – SÉNECA

Todavía debo recordarme actuar según lo que recomiendo, y aun así no siempre sigo mis preceptos. Debemos tener nuestros principios listos para la práctica, tan interiorizados que nos vengan rápido en momentos de crisis. Algunas lanas absorben rápido los colores y otras deben remojarse repetidamente. – SÉNECA

Admira a quien lo intenta, aunque fracase. – SÉNECA

Perdona a los demás por sus errores, una y otra vez. Perdónate a ti mismo una y otra vez, pero intenta actuar mejor la próxima vez.
EPICTETO

Es importante no confundir esta idea de intentarlo una y otra vez, con la idea de no actuar hoy pensando en hacerlo mañana, la famosa postergación que tanto nos desgasta y nos impide avanzar. El gran emperador y filósofo estoico Marco Aurelio parece que tenía que luchar contra esa postergación y en sus meditaciones (su diario donde se revisaba a menudo) se dice a sí mismo:

Podrías actuar bien hoy, pero eliges mañana. – MARCO AURELIO

La postergación es el mayor derroche de vida: se lleva los días según llegan, y nos niega el presente al prometernos el futuro. El principal obstáculo para la vida es la expectativa, que nos atrae con el mañana y nos hace perder el hoy. – MARCO AURELIO

Comenzar es la mitad del trabajo. Comienza después con la mitad restante y habrás terminado. – MARCO AURELIO

Pues eso, empieza hoy mismo con tu diario, revisa cada día cómo estás actuando en relación a cómo realmente querrías hacerlo, toma conciencia, felicítate por los logros, perdónate por los fallos, y vuelve a intentarlo de nuevo.


PD IMPORTANTE: Este blog es un espacio de conversación. Te agradezco infinitamente si dejas algún comentario, reflexión, opinión, contraste, idea alternativa o lo que quieras, siempre con educación y con ánimo de profundizar, crecer e inspirarnos mutuamente. Gracias!