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Pablo Aretxabala

Mantener una sana indiferencia

Cada día tienes docenas y docenas de situaciones que se te presentan y a las que puedes poner la etiqueta de “problema” y cargar con ellas durante mucho tiempo.

También tienes otras tantas situaciones en las que la vida pareciera confabularse contra tí para causarte dolor, para herir a tus seres queridos.

Y por si esto fuera poco están las personas que a tu alrededor te molestan, te provocan, te indignan con sus actitudes y con sus acciones.

Por no hablar de las noticias cada día, cada tweet que te hacer hervir la sangre de indignación.

Y todo ello son como pompas de jabón que rápidamente acaban desapareciendo sin dejar prácticamente ninguna huella. Algunas son más grandes y gruesas y duran más tiempo, pero todas acaban desvaneciendose tras una breve existencia.

La sabiduría verdadera reside en ser capaz de distinguir lo relevante, lo que verdaderamente importa y merece la pena, y separarlo de todo lo demás que en realidad no te afecta ni te importa.

Relativizar, poner en su sitio, reordenar las prioridades vitales, todo eso que haces cuando ocurre un terremoto en tu vida y que olvidas en cuanto la rutina y la comodidad vuelven a campar a sus anchas.

Mantén una sana y serena indiferencia ante lo que ocurre a tu alrededor, que te permita centrarte en lo verdaderamente importante y no en las pompas de jabón.

La tranquilidad acompaña la virtud del sabio.
MUSONIO RUFO

Cuanto más cerca esté un hombre de una mente calmada, más cerca estará de su fuerza.
MARCO AURELIO

No hagas tus problemas mayores al añadirles tus quejas. El dolor es más tolerable si no le añades nada.
SÉNECA

¿El pepino está amargo? Tíralo. ¿Hay palos en el camino? Rodéalos. Es todo lo que necesitas saber. No exijas saber por qué. Cualquiera que entienda el mundo se reiría de ti, igual que se reiría el carpintero si te enfadas por ver serrín en su estudio.
MARCO AURELIO

El ignorante de la filosofía culpa a los demás por su situación. El estudiante de filosofía se culpa a sí mismo. El sabio no culpa a nadie.
EPICTETO

No seas desgraciado antes de tiempo. Muchas desgracias que temes quizá nunca lleguen, y con seguridad no han llegado. Por esta razón algunos acontecimientos nos atormentan más de lo que deben, otros antes de lo que deben y otros no deberían atormentarnos en absoluto, porque nunca ocurrirán. O aumentamos el dolor, o lo anticipamos o lo imaginamos.
SÉNECA

Dos elementos deben ser eliminados de una vez por todas: el miedo al sufrimiento futuro y el recuerdo de sufrimientos pasados. El segundo ya no me afecta y el primero todavía no me afecta.
SÉNECA

¿Qué sentido tiene traer sufrimientos del pasado? ¿Ser infeliz ahora porque fuiste infeliz antes?
SÉNECA

Memento mori

Este viernes pasado un amigo y compañero, al llegar a casa, encontró a su pareja en el suelo de la casa, muerta por alguna causa natural…

No puedo ni imaginar ese momento y por lo que estará pasando estos días él y todas las personas cercanas.

La muerte a veces es así, totalmente imprevisible, inoportuna, traicionera e injusta.

Más o menos nos hacemos cargo de que una persona mayor (este concepto se va alargando cada vez más, ahora estará por encima de los 80 o 90 años) es “natural” que acabe falleciendo, y esta es la clase de muerte que toleramos más o menos bien.

Pero una muerte repentina con sesenta y pocos? Un accidente a los cuarenta y tantos? Una enfermedad a los veinte y pico? Y no digamos un fallecimiento en edad infantil o adolescente… son auténticas tragedias.

Afortunadamente la ciencia (en especial la medicina y la farmacología) y el desarrollo de nuestra civilización han reducido de manera radical la mortalidad en edades tempranas y alargado la esperanza de vida del conjunto de la población hasta niveles inéditos en la historia de la humanidad.

De hecho hay personas con recursos económicos casi ilimitados buscando expresamente la manera de alargar aún más la vida, su vida, lo suficiente como para, entre tanto, descubrir la inmortalidad. Y no están bromeando, quizá lo consigan.

Socialmente la muerte ha dejado de estar presente en nuestras vidas. La mayoría de las personas mueren en hospitales o residencias, con muy pocas personas cercanas a su alrededor. Cada vez hay menos “funerales” o similares y por supuesto ninguno es “de cuerpo presente”. Ya casi no se visitan las tumbas de las personas allegadas fallecidas. El duelo hay que pasarlo rápido y seguir viviendo.

Aún y con todo ello, vamos a morir, y todas las personas a las que queremos y apreciamos también. Confiamos en que sucederá cuando seamos muy mayores, y en un lógico y razonable orden de “antigüedad”… pero aunque sea la situación más probable, no es totalmente imposible que alguna tragedia se cruce en nuestro camino durante nuestra vida.

Nuestros amigos estoicos nos advierten sobre la necesidad de no perder de vista la posibilidad real de morir en cualquier momento. La posibilidad de que cualquiera de nuestros seres queridos desaparezcan de la noche a la mañana. No para angustiarnos ni para insensibilizarnos, sino para intentar aceptar en paz lo que no podemos evitar ni controlar.

Algunas citas estoicas suenan aparentemente duras, insensibles e incluso crueles. Pero conviene leerlas unas cuantas veces con tranquilidad y templanza, ejercitarse de vez en cuando serenamente en lo que inevitablemente nos acabará tocando vivir:

¿Te digo yo que no muestres tu emoción en un funeral? Claro que no. Sería algo cobarde, no valiente, ver la muerte de los tuyos como si siguieran con vida, y no ser conmovido cuando tu familia se desmiembra. SÉNECA

Nunca te diré que no sientas pena ante una pérdida, pero más de la necesaria es solo vanidad. SÉNECA

Deja que tus lágrimas fluyan, pero deja también que cesen. SÉNECA

Una parte de las personas que amamos sigue con nosotros. Ese tiempo pasado nos pertenece. SÉNECA

Cuando des un beso a tu hijo, recuerda que estás besando a un mortal. EPICTETO

Nadie se alegra menos de tu tristeza que la persona a la que se la ofreces. O bien no quiere que sufras, o bien no sabe que lo haces. Así que tu emoción no cumple ninguna función. Tus lágrimas no ayudan a nadie, y no tiene sentido prolongar lo inútil. SÉNECA

Es absurdo lamentarse por carecer de algo o porque algo te afecta adversamente. No debes sorprenderte o indignarte por las cosas que afectan a todos los humanos: muerte, enfermedad, accidentes… Cualquier cosa que el universo ponga en tu camino, acéptalo con la cabeza alta. No seas molestado por lo que no puedes evitar. SÉNECA

Ten presente cada día la muerte, el exilio y otras catástrofes. EPICTETO

Afrontamos con más valentía aquello para lo que nos hemos preparado. Los que nunca se anticiparon son presa del pánico ante hechos insignificantes. Debemos asegurarnos de que nada nos pilla por sorpresa. Y dado que es la falta de familiaridad la que hace a las cosas más imponentes de lo que son, este hábito de reflexión constante asegurará que no eres un novato ante cualquier tipo de adversidad. SÉNECA

Podrías morir ahora mismo. Que esto determine lo que haces y piensas en cada momento. MARCO AURELIO

La fuente de muchos males del hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte. EPICTETO

Piensa que la muerte no es nada para ti, ya que todo depende de tu percepción, y la muerte representa el cese de la percepción. Mientras existimos la muerte no está presente, y cuando la muerte se presenta, nosotros ya no existimos. SÉNECA

Nos equivocamos al buscar la muerte en el futuro, porque gran parte de la muerte reside en el pasado. Los años que están detrás de nosotros están ya en manos de la muerte. SÉNECA

Pasar tiempo conmigo mismo

orilla de la playa de Arrigunaga

Una de mis actividades favoritas de este verano ha sido pasear por los alrededores de mi casa, donde tengo la enorme fortuna de disfrutar de espléndidos paisajes naturales a unos pocos minutos caminando.

Pasear por estos lugares charlando con mi familia o con mis amistades es un enorme placer y un motivo diario de agradecimiento.

Pero este verano he descubierto que me gusta mucho también pasear conmigo mismo. Sí, caminar solo y sin escuchar ni música, ni audiolibros, ni nada. Solamente caminar y dejar vagar mis pensamientos por donde me quieran llevar mientras voy admirando el paisaje, oliendo los variados aromas del camino, escuchando los sonidos de la naturaleza, sintiendo en la cara el viento, el sol, la lluvia…

Y mientas paseo converso conmigo mismo, y me voy conociendo un poco mejor, y disfruto de estar en mi compañía también cuando estoy enfadado o irritado, o cuando estoy frustrado o con miedo… pasar tiempo conmigo mismo me ayuda a comprenderme, a quererme y a disfrutarme.

He podido comprobar con total claridad que en estos ratos de paseo conmigo mismo surgen ideas interesantes, recupero el optimismo, despejo dudas, problemas y temores, me enriquezco enormemente.

Por eso uno de mis buenos propósitos para este nuevo curso es pasear todos los días un rato conmigo y ser cada vez más una persona con la que me haga muy feliz estar a solas.

“Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.” Pablo Neruda

Lo que he aprendido este verano

El verano del año pasado (2020) fue para mí muy diferente a los de las décadas anteriores. Debido a la pandemia del covid-19 consideramos más prudente no viajar y por primera vez en más de 25 años, disfrutar de las vacaciones sin movernos de nuestra casa y de nuestra ciudad.

Tengo que reconocer que no fue una decisión voluntaria. Sin covid estoy seguro de que hubiera tenido unas vacaciones similares a las anteriores.

Porque la llegada de las vacaciones de verano eran para mí necesariamente sinónimo de viajes, planes con familia y con amigos en otros lugares, búsqueda de experiencias y vivencias diferentes, visitar, conocer, salir del entorno habitual y del día a día. En mi cabeza y en mi ánimo no estaba realmente de vacaciones hasta que no estaba físicamente en otro lugar, en otra casa, en otra ciudad, en otro ambiente…

Pero el covid lo cambió todo, y también mi manera de entender las vacaciones.

Este verano (2021) aún con el covid pero con algo menos de inquietud gracias a las vacunas, y gracias a la buena experiencia del año pasado, nos planteamos la opción de disfrutar realmente de unas vacaciones aquí, sin movernos ni viajar. No porque ya no quiera viajar, que me encanta y lo volveré a hacer sin duda, sino por descubrir otras posibilidades, por intentar cambiar definitivamente esa estructura mental que me autolimita y me dice que mi casa y mi entorno es para “trabajo” y para “vacación” tengo que ir necesariamente a otro sitio.

Así que estas vacaciones he aprendido a disfrutar de no estar en ningún lugar especial1 ni de hacer nada especial, simplemente pasear, ir a la playa cuando el tiempo acompaña, leer, conversar, disfrutar de mi familia, de mis amistades y de los ratos conmigo mismo…

Hacía mucho que no tenía tiempo en tanta cantidad y de tanta calidad para estar tranquila y relajadamente conmigo mismo, para pensar, para mirarme con un poco de profundidad, para decirme las verdades (con cariño y con sinceridad también), para descubrirme… Sin duda todo lo que mis amigos filósofos estoicos me han ido enseñando en estos meses pasados ha tenido un fuerte impacto en mi manera de afrontar algunas cosas.

Para mí ha sido reparador y tremendamente enriquecedor. Hasta ahora nunca pensé que disfrutaría tanto y de que estaría tan a gusto con unas vacaciones tan frugales.

Siento como si se me hubiese curado una especie de “miopía” mental que tenía hasta ahora. Como si pudiera ver más parte del paisaje, no solo una fracción. Como si me hubiese abierto en mi estructura mental una puerta que yo mismo2 me había cerrado hace mucho tiempo.

¿A partir de ahora ya no volveré a viajar en vacaciones? En absoluto; me encanta viajar y en el futuro seguro que volveré a ir de vacaciones a otras ciudades y a otros países.

Pero lo haré como una opción más, no por la obligación que me imponía esa “miopía” que tenía en mi forma de pensar. Y estoy agradecido y orgulloso de haber cambiado y evolucionado mi estructura mental.


Nota 1: he de decir que el entorno en el que vivo y el contexto personal y familiar que tengo han facilitado enormemente este proceso.

Nota 2: supongo que no ha sido una “miopía” causada exclusivamente por mi mismo, sino que algo tiene que ver también el significado que socialmente le damos a las vacaciones y un cierto seguidismo de lo que hace todo el mundo.

Descanso estival

Playa de Azkorri

Desde que retomé el blog he posteado lunes y jueves como me comprometí conmigo mismo, y me ha resultado muy gratificante y me ha ayudado mucho en mi autoconocimiento y en la profundización en el estoicismo.

Durante el verano cambian las rutinas, los horarios, hay semanas de vacaciones y todo ello hace difícil mantener el compromiso adquirido así que voy a poner el blog en modo descanso hasta septiembre.

Entre tanto aprovecharé estos meses para ir generando nueva reflexión y más contenido para el próximo curso.

Nos leemos en septiembre!

Sabiduría, coraje, justicia y templanza!

Dime en lo que te fijas… y te diré quién eres

“La Salvaje”

“Te conviertes en lo que le das tu atención” – EPICTETO

Esta potente idea tiene muchas vertientes interesantes.

  • ¿Quiénes son tus modelos en la vida? ¿En que personas te fijas, a quienes prestas atención? Según en quienes pongas tu atención acabarás siendo y comportándote de una manera o de otra completamente diferentes.
  • ¿Cómo empleas tu tiempo? Ya hemos hablado de esto en otra ocasión, y al final resulta que a lo que te dedicas acaba por moldearte a tí también.
  • ¿En qué te fijas de todo lo que sucede a tu alrededor? Nuestra capacidad de ver lo que sucede es muy limitada por lo que nuestro cerebro se acostumbra a mostrarnos aquello que nos interesa y desecha lo que no nos gusta. Así que lo que veo no es lo que hay, sino la parte de lo que hay que quiero ver.

Para verlo de otro modo, esta preciosa historia que me ha traído Eddie y que viene al pelo de esta reflexión:

Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla
que ocurre en el interior de las personas.

Él dijo, “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros”.

“Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.”

“El otro es Bueno – Es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad,
benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. La misma batalla ocurre dentro de ti, y dentro de cada persona también.”

El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:

“¿Qué lobo gana?”

A lo que el viejo Cherokee respondió: “Aquél al que tú alimentes.”

Hoy tampoco salvarás a la humanidad

Estoy volviendo a ver la serie “The Expanse” en la que la tripulación de la nave espacial Rocinante recorren el vasto espacio haciendo honor a su nombre, digamos que de quijotada en quijotada. Más o menos una vez a la semana hacen un acto heroico que salva a la humanidad de perecer miserablemente.

Si eso no es tener un estupendo propósito en la vida, que venga el mismísimo Sancho Panza y lo vea.

Pero la vida no suele ser así. La vida suele ser mucho más “aburrida” y aparentemente sin un sentido muy claro. Descubrir el propósito vital personal no es fácil en absoluto.

Yo aún estoy tratando de vislumbrarlo. He creído tener muchos propósitos a lo largo de mi vida, casi todos relacionados con “hacer del mundo un lugar mejor” por diferentes medios. Buscando un poco como la tripulación de “la Roci”, salvar al mundo mediante mi heroísmo.

Hace un tiempo que intuyo que mi ese no es un buen propósito. Que tengo que mirar más hacia dentro de mí mismo en lugar de hacia afuera para encontrar dicho propósito. Estoy en ello, ahora ya no tengo prisa, se qué tengo que trabajarme, profundizar, descubrir lugares de mi interior que ni sabía que existían… y después, quizá, sea capaz realmente de dar un sentido, un propósito real y profundo a todo lo que hago.


PD: Gracias Iñaki por el video!

No doy abasto, me ahogo

Personalmente, una de las cosas que más ansiedad y estrés me genera es cuando empiezo a pensar que se me acumulan las tareas y que no doy abasto para “sacar todo lo que entra”.

Es como si estuviera dentro de un pozo al que va entrando agua y yo la tengo que ir sacando con un cubo, pero si no saco al menos tanto como lo que entra, el nivel va subiendo y me puedo ahogar.

Cuando estoy así, la sensación que tengo es literalmente de ahogo.

Esta sensación tengo que admitir que es una de las que más me cuesta manejar y mucho más a menudo de lo que me gustaría, es ella la que acaba dominándome a mí.

Algunas de las cosas que a veces me ayudan a controlar esta ansiedad son las siguientes:

  • Acordarme de todas las veces anteriores que me he sentido del mismo modo y finalmente no he llegado a “ahogarme”, es decir, ser consciente de que ya he pasado antes por situaciones parecidas y al final nunca ha pasado nada.
  • Centrarme en la tarea y dejar de pensar en todo lo que está por hacer.
  • Ser transparente si algo no voy a poder hacer y comunicarlo. La gente en general es muy comprensiva (porque a todo el mundo le ha pasado lo mismo alguna vez)
  • Utilizar la técnica del “pomodoro“, trabajar muy concentrado en tandas de 25 minutos (sin movil, sin internet, sin notificaciones, solo a la tarea) y descansos de 5 o 10 minutos. Esta manera mejora mucho la productividad y permite sacar mucha más tarea de lo habitual, lo que hace que también mejore la percepción de lo que queda por hacer.
  • Personalmente me va bien en vez de quedarme una hora más a la noche, levantarme una hora antes al día siguiente. Después de muchas horas de trabajo mi rendimiento ya baja mucho y no compensa el esfuerzo con el resultado, y además la sensación de ansiedad crece mucho por la noche.
  • Tomar un descanso y escribir en el blog (como estoy haciendo ahora) Y si no tienes blog, que será lo más normal, parar y reflexionar un poco sobre como te estás sintiendo.
  • Tomar distancia, recordar que la vida es como un videojuego, tomar perspectiva.
  • Utilizar alguna de las técnicas habituales contra el estrés.

Como decía al principio, no siempre me funcionan, aquí tengo un amplio rango de mejora posible, pero estoy en ello.

¿Alguna que a ti te funcione y que quieras compartir?

Hoy no me puedo levantar…

¿No te pasa que a veces hay días en los que realmente te cuesta hacer las cosas que “debes” hacer?. Es como si te faltara la energía, como si tuvieras ganas de dejarlo todo para mañana porque hoy todo se te hace muy cuesta arriba.

En estas ocasiones yo suelo intentar hacer dos cosas: por un lado intento, si puedo, dejar alguna de las obligaciones que tenga y planificarla para otro momento. Eso me da margen para poder tomar un poco de aire, incluso dar un paseo (como el del video) o hacer algo que realmente me apetezca y así cambiar mi estado de ánimo y continuar con aquellas otras cosas que sí o sí tengo que hacer.

Por otro lado, intento parar un momento y pensar que eso que tengo que hacer pero que no me apetece, en realidad es una oportunidad para practicar la máxima estoica de

No esperes que los eventos sucedan como deseas, sino desea que ocurran como son, y tu vida transcurrirá sin problemas. – Epicteto

Es decir, intento pensar que lo que tengo que hacer y no me apetece es como afrontar un día de lluvia. Preferiría un día soleado, los días de lluvia me entristecen y no me permiten hacer muchas de las cosas que me gustan. Pero racionalmente es absurdo que mi estado de ánimo dependa del día que haga, porque es algo que está fuera de mi control. Lo que sí está bajo mi control es cómo me siento yo ante el día que ha salido.

Pues intento pensar lo mismo con esas tareas o trabajos que tengo que hacer por obligación pero que o no me gustan tanto o en ese momento me resultan muy pesados. Intento pensar que son como un día de lluvia, en este momento no hay nada que pueda hacer para que el día cambie así que mejor me adapto y aprovecho para disfrutar del día de lluvia que voy a tener.

Intento visualizar un día de lluvia en el que hice algo que me gustó, o tengo un buen recuerdo, o estaba en buena compañía. Es decir, trato de visualizar un buen día de lluvia y luego pienso “bueno, se avecina un día lluvioso como aquel, así que vamos a disfrutar todo lo posible”.

Y con esto no hablo de llevar una vida de resignación haciendo cosas que no quiero hacer. Cuando esto me pasa a menudo con alguna de mis “obligaciones”, entonces trato de replantearme si realmente es algo que debo hacer y cómo puedo cambiarlo a medio plazo o qué tengo que hacer para que no se me siga haciendo tan pesado. Pero muchas veces se trata simplemente de algo puntual y que no requiere un replanteamiento profundo de la vida, ni pensar cosas como “¿si este fuera el último día de mi vida querría hacer esto que tengo que hacer?” Pues claro que no querría, pero es imposible y poco racional hacer solamente y cada día las cosas que haría si supiese que es el último día de mi vida.

El próximo día que se te haga cuesta arriba hacer las cosas que tienes que hacer, prueba a traer a tu memoria un recuerdo bonito de un día de lluvia y piensa que hoy ha salido lluvioso, pero que no por ello tiene que ser necesariamente un mal día. Y si esto te pasa muy a menudo con algún trabajo u obligación que tengas, replantéatela, busca una solución porque ya no es algo puntual y esporádico.


PD: Otra de mis conversaciones conmigo mismo. La escribo para acordarme de ella el próximo día que la necesite.

PD2: Si te apetece, comparte en los comentarios lo que tú haces cuando te ves sin fuerzas para afrontar el día. Seguro que será inspirador.

Secuelas voluntarias tras la pandemia de la covid

“Vacunometro” en el BEC

Cada vez falta menos para que se terminen los efectos más dolorosos de la pandemia de la covid que estamos viviendo, y va siendo hora poco a poco de ir hacia la “normalidad”.

Como colectivo, como sociedad, veremos a qué normalidad se vuelve o se va, pero también hay una parte individual, personal de cada cual, que merece la pena reflexionar, no sea que simplemente la corriente nos lleve por donde sea y no por donde queramos.

Personalmente hay algunas cuestiones que la pandemia me ha ayudado a resituar y sobre las que no quisiera “volver” atrás, sino incorporarlas a mi normalidad futura:

En lo profesional, voy a intentar no volver a lo que ahora me parece una “locura” de dedicación y de viajes. Además de 25.000 km al año de coche, casi todas las semanas un par de viajes en avión y media de dos o tres días a la semana fuera de casa, jornadas habituales de 10-12 horas de trabajo… Lo hacía gustosamente, nadie me obligó en absoluto, pero ahora me parece como irreal volver a algo así. Incluso tener que desplazarme sí o sí a trabajar a un sitio concreto se me hace ahora un tanto absurdo teniendo en cuenta todo lo que puedo hacer de manera mucho más eficiente desde mi propia casa. Una reducción drástica de los viajes, una moderación de la presencialidad diaria y una racionalización del tiempo dedicado al trabajo creo que es algo que me gustaría sostener en el tiempo.

En lo personal en este tiempo he ganado mucho en cuanto a conocimiento de mi mismo, a base de dedicarme más tiempo, de reflexionar, de volver a escribir, de mantener unas rutinas diarias saludables para mi cuerpo y para mi mente. Todo ello me está resultando muy beneficioso y no quiero perderlo.

También durante este tiempo mi estilo de vida ha sido especialmente frugal (no es que antes fuera nada del otro mundo, pero desde luego no tanto como ahora) en el consumo de ocio, vacaciones, bares, restaurantes, ropa, etc, etc. Creo que mi “necesidad” de muchas de estas cosas ha cambiado y me gustaría mantener en parte esta moderación voluntaria del consumo de muchas de ellas.

Por contra, lo que más echo de menos, lo que estoy deseando de volver a hacer de manera habitual es retomar el contacto social con las personas a las que quiero (familia y amigos especialmente) y que en este tiempo he mantenido bajo mínimos para preservar las medidas de seguridad.

Aún queda tiempo para que esto acabe, pero por aquí está yendo mi reflexión.

¿Y la tuya? ¿Te animas a compartirla en los comentarios? Seguro que puede ser muy inspiradora para otras personas también.