Un tiempo muerto

Cala de Kantarepe

El otro día trabajando con un equipo veíamos la necesidad de que tuvieran una herramienta que les permitiese parar determinadas conversaciones que, por falta de confianza y de empatía, les llevaban a situaciones muy conflictivas.

Trabajamos la idea de pedir y ofrecer un “tiempo muerto” cuando fuese necesario, con unas reglas muy concretas y determinadas.

Lo traigo aquí a colación porque creo que es una propuesta que nos puede servir en nuestro día a día, no solo en lo profesional sino en lo personal, y que adaptándolo a otras situaciones tiene una base y un fondo que nos puede resultar muy útil.

La idea es muy sencilla y tiene dos partes:

  1. Cuando soy la parte que escucha en la conversación:
  • No te tomes nada de lo que se diga como un ataque personal.
  • Si aún así sientes que alguien te ataca, pide un “tiempo muerto”, exponlo serena y abiertamente: en un entorno de equipo por ejemplo, esto puede estar incluso pactado previamente con un gesto o con una palabra. En otras conversaciones podemos hacerlo expresamente, pidiendo parar o posponer la conversación y explicando el motivo
  • Reconoce que cómo te sientes es tu responsabilidad y pide apoyo para poder cambiar la emoción: al pedir parar la conversación es absolutamente clave hacerlo porque me estoy sintiendo mal, atacado, incomodo o lo que sea. No porque me hacen mal, me atacan o me incomodan. Ya hemos aprendido que la reacción a cualquier situación es nuestra responsabilidad y es importante que explicitarselo a nuestro interlocutor.
  • Busca patrones en tus reacciones y trata de conocerte mejor y crecer: además de la situación concreta, conviene buscar el aprendizaje a largo plazo.
  1. Cuando soy la parte que habla en la conversación:
  • Pon cuidado en decir lo que quieres decir para no herir a nadie: aunque la responsabilidad de reaccionar a nuestras palabras está en nuestro interlocutor, eso no significa que podamos decir lo que queramos “caiga quien caiga”, sino que debemos intentar ser asertivos y decir lo que queremos sin dañar
  • Si aún así alguien se siente herido y pide un “tiempo muerto”, no discutas, pide disculpas e intenta sanar la herida: cómo se siente la otra persona es siempre verdad, no podemos discutirle. Si nos dice que se siente incomodo, con eso basta, debemos tratar de cambiar lo que nos pida para mejorar la comunicación
  • Aunque no era tu intención herir, lo has hecho, y has aprendido una manera en la que no debes decirle las cosas a esa persona: de nuevo intentamos aprender no solo para la situación concreta sino que buscamos aprendizajes a largo plazo

Un ejemplo de conversación podría ser algo así:

Otra persona: Dice algo que me está sentando mal

Yo: “Perdóname, quiero pedirte que paremos un momento la conversación porque me estoy sintiendo incomodo/mal/dolido. Se que no es tu intención, es cosa mía, y necesito un momento para recomponerme.”

Otra persona: “Por supuesto, no era mi intención hacerte sentir así. Dime lo que necesitas para continuar la conversación cuando estés bien”

Yo: “Te lo agradezco. Paramos unos minutos y en seguida lo retomamos”

Se que puede sonar un poco “forzado”, pero en realidad no lo es, es muy sencillo y funciona a las mil maravillas.

4 pensamientos en “Un tiempo muerto

  1. AMAIA

    Me encanta. Muy práctico para trabajar en equipos o a la hora de hablar con un superior. Desde el respeto y la calma, que es lo que nos hace falta en muchas ocasiones
    Lo haré llegar a mi equipo
    Eskerrik asko. Muy instructivo
    Amaia

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    1. Pablo Aretxabala Autor de la entrada

      Respeto y calma. Los estoicos las identificaban como justicia y templanza, que junto con la sabiduría práctica y el coraje eran las 4 virtudes fundamentales. Gracias Amaia!

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  2. David Pérez

    Gran artículo Pablo!! Cuantas veces me habré encontrado con estas situaciones, en lo laboral y lo personal. Cuando reflexiono sobre una situación como esta, me doy cuenta que es mi Ego el que ha aflorado. Tiene mucho que ver el lenguaje que utilizamos, un lenguaje “belicista” en el que tenemos que tratar de cambiar el “…necesitamos las armas necesarias para..” por el “…necesitamos las herramientas que nos permitan..”, el “.. debemos ganar esta batalla..” por el “…superemos juntos este reto…”, etc.
    Sin duda que el estoicismo reflexionará sobre el lenguaje que utilizamos.. Si encuentras algo, no dudes en compartir.
    PD: Gracias Pablo por ayudarnos a parar a reflexionar un par de veces a la semana. Agur!!

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    1. Pablo Aretxabala Autor de la entrada

      Muy interesante la reflexión sobre el lenguaje. Lo que decimos construye la realidad, es cierto. Así que pongamos atención a lo que queremos construir con lo que decimos. Y gracias por participar en la conversación, David!

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