Caso de ejemplo sobre toma de decisiones éticas

IMG_0680La semana pasada hablamos de 4 preguntas que nos pueden ayudar a tomar las decisiones en nuestra organización desde una perspectiva ética.

Vamos a ver un “caso” de los típicos que se suelen utilizar como ejemplo. Se trata de una situación extrema, que lógicamente nos costará encontrar en la realidad, pero que nos ayuda a entender la aplicación de las herramientas de las que hablamos en la anterior publicación:

Bien, imagina que estas visitando como turista un poblado indígena de una zona remota del mundo, cuando de repente llega a la aldea un grupo de hombres armados, sin que de tiempo a nadie a escapar.

Reunen a los 143 habitantes, muchos mujeres, niños y ancianos, para anunciarles que los van a matar a todos. Tú, horrorizado, tratas de interceder con el lider del grupo armado y este, como deferencia hacia un extranjero te dice: “Como veo que estás muy interesado en la vida de estas personas, te propongo un trato: contigo no va nada de esto, simplemente la casualidad ha querido que estuvieras aquí, y por lo tanto puedes irte ahora sin mirar atrás y mataremos a todas las personas del poblado tal y como teníamos pensado, o te quedas y mataremos solo a 3 personas, pero serán las 3 que tú me indiques. No intentes ningún truco, ni trateis de escapar o de lo contrario todos morireis. Tienes hasta la medianoche para tomar tu decisión”

Qué harías? Darle esos tres nombres salvaría al resto, pero sería como si tú mismo los hubieras matado, y para tí la vida es sagrada… por otro lado, marcharse sabiendo que toda esa gente va a morir sería imperdonable, pero la alternativa es instrumentalizar a 3 de esas personas para salvar al resto, lo cual es horrible. Por otro lado, en el caso de optar por esta segunda, cómo decidir qué tres personas deben morir? Sin duda es una situación endiablada en la que toda salida es traumática.

Antes de seguir leyendo tomate un tiempo y piensa en cual sería tu decisión.


Mi solución iría por aquí: en primer lugar, desde el punto de vista de los principios, de las leyes universales, haga lo que haga va a morir gente, bien por mi omisión (si me voy moriran todos) o por mi decisión (si doy los tres nombres) El hecho de que en el primer caso no tenga que hacer nada expresamente, personalmente no me exime, o no siento que me exima, ya que la vulneración del principio de que la vida es un bien absoluto se puede producir, por una acción directa, por una imprudencia, por negligencia, y también por una omisión.

Continuando con las cuatro preguntas que comentabamos en el post anterior, yo llegaría a la siguiente conclusión: le indicaría al jefe del grupo armado el nombre de 3 personas del poblado, previa consulta a la propia gente del poblado.

  • Utilidad: la muerte de 3 personas es un mal menor frente a la muerte de 143. Haga lo que haga va a morir gente, no hay ninguna salida con la que pueda evitarlo, en consecuencia, no me queda otra opción que buscar el mal menor.
  • Reversibilidad: si yo fuera una de las 143 personas del poblado, no quisiera por nada del mundo que la decisión fuera dejarnos morir a todos, preferiría la opción de poder decidir 3 nombres ya que tendría más posibilidades de sobrevivir yo o alguien de mi familia
  • Transparencia: creo que no sería capaz de contar que tuve la opción de salvar a 140 personas pero que mis principios me lo impidieron, mientras que sí podría contar lo doloroso que fue tener que elegir tres personas para salvar al resto
  • Participación: para mí la clave de este caso estaría aquí, en preguntarles a los 143 habitantes del poblado, ¿qué queréis que haga? Mis principios me dictan que la vida es el máximo valor y que por lo tanto no debo quitarla, directa o indirectamente, ni siquiera para obtener un mal menor, pero ¿vosotros qué pensais? Si prefiriesen morir todos antes que dar tres nombres, entonces me iría sin ningún cargo de conciencia. Si por el contrario prefiriesen dar tres nombres, les pediría que se presentasen 3 personas voluntarias, y de nuevo mi conciencia quedaría tranquila. En caso de no haberlas, les diría que tendrían que elegir ellos a las 3 personas o que lo haría yo al azar, lo que prefiriesen.

De este modo, la decisión tiene una enorme solidez ética, ya que responde favorablemente a las 4 preguntas fundamentales.

¿Cómo lo véis? ¿Cual sería vuestra decisión?

Las 4 pruebas éticas que deberían pasar tus decisiones

IMG_1665Os comentaba en un post anterior que estoy participando en un interesantísimo Seminario de retos éticos de la empresa, organizado por el Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto.

La última sesión que hemos tenido ha sido especialmente interesante por aquello de la “aplicabilidad” práctica ya que hemos estado analizando la forma de atacar la resolución de los retos éticos que se nos presentan muchísimas veces en nuestras organizaciones.

Y para ello, además de una adecuada caracterización del dilema ético en cuestión, los agentes implicados y las distintas alternativas en juego, podemos utilizar una serie de “pruebas del nueve” para ver si la decisión que hemos tomado es éticamente robusta.

Estas pruebas son bastante sencillas, consisten en contestar a estas 4 preguntas:

  1. La decisión que se quiere tomar, ¿genera un bien mayor para más personas? Estamos ante un cálculo de utilidades, siempre complicado, que debemos intentar hacer lo mejor posible, incorporando las consecuencias indirectas o colaterales, no solo las inmediatas, y tratando de hacernos las mínimas trampas posibles
  2. La decisión que se quiere tomar, ¿sería la misma si invertimos los papeles de quien decide y quién “sufre” la decisión? Se trata de clásico principio de reversibilidad, es decir, comprobar si estaríamos dispuestos a tomar la misma decisión si las consecuencias de la misma las fuesemos a sufrir nosotros y no otras personas.
  3. La decisión que se quiere tomar, ¿contará con una adecuada aprobación del colectivo? Puede ser una aprobación explícita tipo votación, pero no necesariamente. Es decir, si lo que se va a decidir se puede contar y explicar sin problema, si se puede ser transparente, o por el contrario hay que escudarse en la confidencialidad porque la decisión es de esas que no hay forma de explicar, que sabemos que no la podemos hacer pública porque nos van a crucificar.
  4. La decisión que se quiere tomar, ¿ha sido tomada teniendo en cuenta la voz de todas las partes implicadas? No sólo de las que hayan sido “invitadas” a la participación en la decisión, sino de todas aquellas que por “derecho propio” deberían participar.

Una decisión que pase estas cuatro pruebas será éticamente solida como una montaña de granito, mientras que una decisión que no pase ninguna o solo pase la de utilidad, será éticamente muy difícil de sostener. Obviamente habrá casos y situaciones en las que alguna de estas preguntas no sea aplicable, pero sin duda que siguiendo estos cuatro pasos, tendremos una orientación muy adecuada sobre la solidez ética de nuestras decisiones.

Parece facil, verdad? Pues ánimo y a poner en práctica! 😉