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Creer para ver

Mientras que una persona disfruta cuando mejora su granja y otra su caballo, yo disfruto al mejorarme a mí mismo a diario – EPICTETO

Dice el refranero popular que hay que “ver para creer”, pero en realidad nuestra mente funciona más bien al revés: vemos lo que creemos.

Nuestra mente es como nuestro “script“, actúa por su cuenta y su cometido es mantener la coherencia de nuestra película, es decir, del cuento que nos contamos cada día sobre nosotros, sobre las demás personas y sobre el mundo.

Esto es así por pura cuestión de supervivencia: imaginaos que a cada momento tuviésemos que estar revisando conscientemente todo lo que vemos y lo que nos sucede, todo lo que pasa a nuestro alrededor, y decidiendo expresamente si lo incorporamos a nuestra historia o no. Sería absolutamente imposible y por eso nuestra mente se ocupa de ello en nuestro lugar y de manera automática y autónoma.

Para hacerlo, nuestra mente sigue un criterio simple y lógico: lo más importante es mantener la coherencia de nuestra historia y por lo tanto incorporar todo aquello que concuerda y desechar lo que no (sesgo de confirmación) Nuestra mente amoldará la realidad para que concuerde con nuestra historia y si es necesario puede llegar a modificar e incluso inventar vivencias y recuerdos para mantener dicha concordancia.

Nos convertimos en filósofos para descubrir la verdad y lo que es simplemente el resultado accidental de razonamientos equivocados, juicios apresurados o lecciones bien intencionadas pero equivocadas de nuestros padres y profesores. – EPICTETO

La ciencia moderna, en especial la psicología y la neurociencia han demostrado lo que la filosofía clásica ya intuía: que no vemos la realidad como es sino como creemos que es. Nuestra mente nos hace de “guía” por esa realidad y nos enseña las cosas que nos interesan y oculta las que no.

Por eso es tan importante la reflexión, la introspección, el autoconocimiento. En definitiva, dialogar con nuestra mente, con ese script, guía, asistente virtual o como lo queráis imaginar.

La tranquilidad depende del buen ordenamiento de la mente, lo único que realmente te pertenece. – MARCO AURELIO

Porque nuestra mente puede ser nuestro mejor apoyo o nuestra perdición en la vida. Y depende de que la entrenemos, la eduquemos, la revisemos habitualmente y la confrontemos con cariño y con firmeza.

Hay unas cuantas prácticas que podemos incorporar a nuestro día a día y que nos ayudarán a poner nuestra mente al servicio de nuestra felicidad y nuestro bienestar. Pero mejor que os lo cuenten los maestros estoicos:

Cuando conozcas a alguien pregúntate desde el principio cuáles son sus creencias sobre lo que es bueno y malo en esta vida. Cuando alguien actúe como tu enemigo, te insulte o se oponga a ti, recuerda que simplemente está haciendo lo que le parece correcto en ese momento, no sabe actuar mejor.- EPICTETO

No podemos elegir a nuestros padres, porque los asigna el destino. Pero podemos elegir de quienes queremos ser hijos. – SÉNECA

Es útil definir un guardián, alguien a quien admirar, para que participe en tus pensamientos. Vive como si estuvieras siempre bajo la mirada de alguien noble. Es cuando estás solo que sueles obrar mal. – SÉNECA

Examina las cosas que aparecen en tu mente. Considera con objetividad lo que dicen los demás, y establece después tus propias convicciones. – EPICTETO

Si un evento externo te causa malestar, no es el evento en sí el que te daña, sino tu juicio sobre él. Y tienes el poder de cambiar tu juicio. – MARCO AURELIO

No dejes que la intensidad de una primera impresión te arrastre al golpearte. Responde así cuando llegue: «Espérame un poco, impresión, deja que vea quién eres y qué representas, deja que te ponga a prueba». – EPICTETO

Es más fácil controlar las impresiones cuando son pequeñas que cuando ganan fuerza. – SÉNECA

En definitiva, no hay nada más importante en la vida que cuidar de lo que creo y de mis percepciones, porque son las que van a guiar a mi mente a contarme mi realidad, mi historia y mis relaciones. Y de todo ello va a depender mi felicidad y mi bien vivir,

Vigila constantemente tus percepciones, ya que estás protegiendo algo nada despreciable: tu respeto, tu valía, tu templanza, tu serenidad. En una palabra, tu libertad.
EPICTETO

PD IMPORTANTE: Este blog es un espacio de conversación. Te agradezco infinitamente si dejas algún comentario, reflexión, opinión, contraste, idea alternativa o lo que quieras, siempre con educación y con ánimo de profundizar, crecer e inspirarnos mutuamente. Gracias!