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Mantener una sana indiferencia

Cada día tienes docenas y docenas de situaciones que se te presentan y a las que puedes poner la etiqueta de “problema” y cargar con ellas durante mucho tiempo.

También tienes otras tantas situaciones en las que la vida pareciera confabularse contra tí para causarte dolor, para herir a tus seres queridos.

Y por si esto fuera poco están las personas que a tu alrededor te molestan, te provocan, te indignan con sus actitudes y con sus acciones.

Por no hablar de las noticias cada día, cada tweet que te hacer hervir la sangre de indignación.

Y todo ello son como pompas de jabón que rápidamente acaban desapareciendo sin dejar prácticamente ninguna huella. Algunas son más grandes y gruesas y duran más tiempo, pero todas acaban desvaneciendose tras una breve existencia.

La sabiduría verdadera reside en ser capaz de distinguir lo relevante, lo que verdaderamente importa y merece la pena, y separarlo de todo lo demás que en realidad no te afecta ni te importa.

Relativizar, poner en su sitio, reordenar las prioridades vitales, todo eso que haces cuando ocurre un terremoto en tu vida y que olvidas en cuanto la rutina y la comodidad vuelven a campar a sus anchas.

Mantén una sana y serena indiferencia ante lo que ocurre a tu alrededor, que te permita centrarte en lo verdaderamente importante y no en las pompas de jabón.

La tranquilidad acompaña la virtud del sabio.
MUSONIO RUFO

Cuanto más cerca esté un hombre de una mente calmada, más cerca estará de su fuerza.
MARCO AURELIO

No hagas tus problemas mayores al añadirles tus quejas. El dolor es más tolerable si no le añades nada.
SÉNECA

¿El pepino está amargo? Tíralo. ¿Hay palos en el camino? Rodéalos. Es todo lo que necesitas saber. No exijas saber por qué. Cualquiera que entienda el mundo se reiría de ti, igual que se reiría el carpintero si te enfadas por ver serrín en su estudio.
MARCO AURELIO

El ignorante de la filosofía culpa a los demás por su situación. El estudiante de filosofía se culpa a sí mismo. El sabio no culpa a nadie.
EPICTETO

No seas desgraciado antes de tiempo. Muchas desgracias que temes quizá nunca lleguen, y con seguridad no han llegado. Por esta razón algunos acontecimientos nos atormentan más de lo que deben, otros antes de lo que deben y otros no deberían atormentarnos en absoluto, porque nunca ocurrirán. O aumentamos el dolor, o lo anticipamos o lo imaginamos.
SÉNECA

Dos elementos deben ser eliminados de una vez por todas: el miedo al sufrimiento futuro y el recuerdo de sufrimientos pasados. El segundo ya no me afecta y el primero todavía no me afecta.
SÉNECA

¿Qué sentido tiene traer sufrimientos del pasado? ¿Ser infeliz ahora porque fuiste infeliz antes?
SÉNECA

Dime en lo que te fijas… y te diré quién eres

“La Salvaje”

“Te conviertes en lo que le das tu atención” – EPICTETO

Esta potente idea tiene muchas vertientes interesantes.

  • ¿Quiénes son tus modelos en la vida? ¿En que personas te fijas, a quienes prestas atención? Según en quienes pongas tu atención acabarás siendo y comportándote de una manera o de otra completamente diferentes.
  • ¿Cómo empleas tu tiempo? Ya hemos hablado de esto en otra ocasión, y al final resulta que a lo que te dedicas acaba por moldearte a tí también.
  • ¿En qué te fijas de todo lo que sucede a tu alrededor? Nuestra capacidad de ver lo que sucede es muy limitada por lo que nuestro cerebro se acostumbra a mostrarnos aquello que nos interesa y desecha lo que no nos gusta. Así que lo que veo no es lo que hay, sino la parte de lo que hay que quiero ver.

Para verlo de otro modo, esta preciosa historia que me ha traído Eddie y que viene al pelo de esta reflexión:

Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla
que ocurre en el interior de las personas.

Él dijo, “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros”.

“Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.”

“El otro es Bueno – Es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad,
benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. La misma batalla ocurre dentro de ti, y dentro de cada persona también.”

El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:

“¿Qué lobo gana?”

A lo que el viejo Cherokee respondió: “Aquél al que tú alimentes.”

Hoy no me puedo levantar…

¿No te pasa que a veces hay días en los que realmente te cuesta hacer las cosas que “debes” hacer?. Es como si te faltara la energía, como si tuvieras ganas de dejarlo todo para mañana porque hoy todo se te hace muy cuesta arriba.

En estas ocasiones yo suelo intentar hacer dos cosas: por un lado intento, si puedo, dejar alguna de las obligaciones que tenga y planificarla para otro momento. Eso me da margen para poder tomar un poco de aire, incluso dar un paseo (como el del video) o hacer algo que realmente me apetezca y así cambiar mi estado de ánimo y continuar con aquellas otras cosas que sí o sí tengo que hacer.

Por otro lado, intento parar un momento y pensar que eso que tengo que hacer pero que no me apetece, en realidad es una oportunidad para practicar la máxima estoica de

No esperes que los eventos sucedan como deseas, sino desea que ocurran como son, y tu vida transcurrirá sin problemas. – Epicteto

Es decir, intento pensar que lo que tengo que hacer y no me apetece es como afrontar un día de lluvia. Preferiría un día soleado, los días de lluvia me entristecen y no me permiten hacer muchas de las cosas que me gustan. Pero racionalmente es absurdo que mi estado de ánimo dependa del día que haga, porque es algo que está fuera de mi control. Lo que sí está bajo mi control es cómo me siento yo ante el día que ha salido.

Pues intento pensar lo mismo con esas tareas o trabajos que tengo que hacer por obligación pero que o no me gustan tanto o en ese momento me resultan muy pesados. Intento pensar que son como un día de lluvia, en este momento no hay nada que pueda hacer para que el día cambie así que mejor me adapto y aprovecho para disfrutar del día de lluvia que voy a tener.

Intento visualizar un día de lluvia en el que hice algo que me gustó, o tengo un buen recuerdo, o estaba en buena compañía. Es decir, trato de visualizar un buen día de lluvia y luego pienso “bueno, se avecina un día lluvioso como aquel, así que vamos a disfrutar todo lo posible”.

Y con esto no hablo de llevar una vida de resignación haciendo cosas que no quiero hacer. Cuando esto me pasa a menudo con alguna de mis “obligaciones”, entonces trato de replantearme si realmente es algo que debo hacer y cómo puedo cambiarlo a medio plazo o qué tengo que hacer para que no se me siga haciendo tan pesado. Pero muchas veces se trata simplemente de algo puntual y que no requiere un replanteamiento profundo de la vida, ni pensar cosas como “¿si este fuera el último día de mi vida querría hacer esto que tengo que hacer?” Pues claro que no querría, pero es imposible y poco racional hacer solamente y cada día las cosas que haría si supiese que es el último día de mi vida.

El próximo día que se te haga cuesta arriba hacer las cosas que tienes que hacer, prueba a traer a tu memoria un recuerdo bonito de un día de lluvia y piensa que hoy ha salido lluvioso, pero que no por ello tiene que ser necesariamente un mal día. Y si esto te pasa muy a menudo con algún trabajo u obligación que tengas, replantéatela, busca una solución porque ya no es algo puntual y esporádico.


PD: Otra de mis conversaciones conmigo mismo. La escribo para acordarme de ella el próximo día que la necesite.

PD2: Si te apetece, comparte en los comentarios lo que tú haces cuando te ves sin fuerzas para afrontar el día. Seguro que será inspirador.

No confundas lo que pasa con lo que eres. La vida es en realidad un videojuego.

Pinar de La Galea

Tranquilidad que no voy a escribir de las teorías que hablan de que es plausible pensar que nuestra vida sea en realidad una simulación. Son teorías sugerentes pero me resultan poco útiles en la práctica.

Lo que sí es práctico y útil para nuestra vida es poder tomar distancia de lo que sucede a nuestro alrededor y poder diferenciarlo de lo que somos. Y ahí es donde actuar como si la vida fuera una simulación, un videojuego, nos puede ayudar de manera práctica.

Ojo, no pretendo que lo que voy a exponer sea real, simplemente creo que es una herramienta interesante que me puede ayudar a afrontar la vida con sabiduría, justicia, coraje y templanza (es decir, al estilo estoico)

Imagino la vida como un videojuego de estos tipo “sandbox“, un gigantesco Minecraft (a veces se parece más a un enorme GTA, jejej)

Yo soy el jugador. Y cuando digo yo me refiero a “mi ser”, que con respecto al juego es inmaterial y atemporal. Yo juego la partida, pero lo que sucede en el juego no afecta a mi ser: si corro mi ser no se cansa, si me hieren mi ser no sufre, si muero mi ser no perece… porque yo (mi ser) estoy fuera de las limitaciones del juego.

Mi mente por el contrario es mi “avatar” en el juego, es el personaje con el que juego. Y mi mente cree que el juego es real, que lo que le sucede es real. Mi mente juega la partida constantemente y, si mi ser no toma las riendas, juega en modo automático, por su cuenta.

En consecuencia, todo lo que pasa en el juego, le pasa a “mi mente” no a “mi ser”, y por lo tanto no me pasa a mí, sino al personaje con el que juego la partida.

Y aquí viene para mí lo interesante, porque los filósofos estoicos no sabían nada de videojuegos, pero en el fondo nos enseñan a vivir de este modo, considerando que lo que sucede a nuestro alrededor es parte de un videojuego y que no debemos dejar que nos afecte a nosotros, porque no es real, y por lo tanto podemos tomárnoslo como queramos. Ellos hablaban de la idea de “distanciarse” de la realidad o de “mirar desde arriba” para poder obtener una perspectiva más adecuada.

Si sufrimos, nos enfadamos, tenemos miedo, nos alegramos, estamos eufóricos, no es por lo que pasa en el juego, ya que lo que pasa en el juego no puede afectarnos directamente. Es porque nosotros decidimos que nos afecte, pero podríamos decidir otra cosa: si estoy echando una partida y no me sale lo que quería hacer u otro jugador me gana, esto no sucede realmente, pero yo puedo si quiero frustrarme, enfadarme, tirar el mando contra el suelo, gritar y chillar… pero en realidad podría también simplemente seguir jugando, o echarme a reir, o lo que quisiera, porque todo lo que está fuera de mí es parte del videojuego, y nada de lo que que pasa en el videojuego me puede afectar realmente, si yo no quiero.

A veces cuando estoy especialmente estresado o enfadado o frustrado, me ayuda mucho utilizar esta imagen: me veo jugando un hiperrealista GTA en el que a mi personaje le ha sucedido lo que me está estresando, enfadando o frustrando, y yo lo estoy viendo con el mando en la mano y tomando conciencia de que lo que “me” pasa, está en el juego, no en mí, y entonces puedo simplemente tomar los mandos y hacer lo que quiera…

Esto es todo lo que necesitas

Juicio objetivo, ahora, en este momento. Acción racional, ahora, en este momento. Aceptación incondicional de todos los eventos externos, ahora, en este momento. Esto es todo lo que necesitas. – MARCO AURELIO

Qué fácil y que bien suena así dicho y leído… pero qué difícil es de practicar. Especialmente hacerlo de manera continua y sostenida.

Este es mi mantra de esta semana. Lo tengo en la pantalla del móvil para que no se me olvide, para tenerlo presente, para que pueda echar mano de él rápidamente.

Porque se lo que tengo que hacer, se cómo me tengo que comportar, se qué sentimientos me hacen bien y cuales no, se qué los puedo elegir y controlar… y aunque lo se, muchas veces elijo no hacerlo.

A veces prefiero no estar tan presente, tan consciente, pensando que así lo malo pasará. Como el niño que se esconde bajo las sábanas para ahuyentar el miedo.

Y entonces tengo que traer a mi mente esta frase, para reunir el coraje de volver a estar aquí, a aceptar lo que no puedo controlar, y a hacerme cargo de lo que sí puedo manejar.


PD: hoy no iba a haber post. No tenía la “inspiración”. Pero tu telegram me ha devuelto a mi sitio. Gracias!

Deja de actuar, y empieza a ser

Esta impactante frase salió el otro día en una interesante reunión de trabajo en la que hablábamos de actitudes, valores y cultura organizativa.

Uno de los participantes lanzó esta acertadísima reflexión: que había que dejar de hacer y actuar y había que conseguir ser, porque de ese modo el hacer vendría solo. Es decir, planteaba, dejemos de actuar con confianza y empecemos a ser confiados y confiables, dejemos de actuar con responsabilidad y empecemos a ser personas responsables, por ejemplo

Qué gran reflexión: el hacer nace del ser, y cuando soy ya hago de manera natural.

Muy bien Pablo, pero, ¿y mientras voy siendo?

Pues curiosamente, cuando hacemos, también somos… es como un circulo virtuoso: quiero ser de una manera, actúo de esa manera y entonces soy de esa manera. Empiece donde empiece el proceso nunca lo puedo detener. Actúo como soy y soy como actúo.

Por eso es taaaaaaaan importante reflexionar sobre cómo quiero realmente ser, por eso es taaaaaaaan importante actuar y no quedarse solo en la reflexión, por eso es taaaaaaaaaan importante revisar habitualmente si estamos actuando como queremos ser, y por eso es taaaaaaaan importante insistir, insistir, insistir e insistir.

Mis filósofos estoicos de cabecera te lo dirían así:

La calidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos. – MARCO AURELIO

Primero pregúntate quién quieres ser. Después haz lo que tengas que hacer. – EPICTETO

¿Es posible actuar siempre con perfección? No, pero evitaremos muchos fallos si mantenemos siempre la atención. – EPICTETO

Preocúpate menos por lo que tienes y más por lo que eres. – SÓCRATES

El progreso no ocurre por accidente, sino trabajando en ti a diario. – EPICTETO

Si no quieres ser malhumorado, no alimentes el hábito. No le des nada que promueva su crecimiento. Mantén silencio y cuenta los días en los que no te has dejado enfadar. «Solía enfadarme cada día, después cada dos días, después cada tres o cuatro días». Los malos hábitos son primero debilitados y después destruidos. – EPICTETO

Es muy simple en realidad: si dices que vas a hacer algo, hazlo. – EPICTETO

PD: Gracias Pepe por la frase y por “ser”

Practicar el estoicismo siendo del Athletic de Bilbao

Desde el año 2009, el Athletic de Bilbao (mi club de fútbol) ha logrado la hazaña de llegar a disputar 10 finales de alguna de las competiciones más importantes en España, una final de la UEFA, 3 supercopas y 5 copas del rey, habiendo ganado las 2 últimas supercopas.

El Athletic es un club especial porque solo juega con jugadores nacidos en Euskal Herria o “criados futbolísticamente” en las canteras del club. Es decir, no ficha solo con dinero, lo cual en estos tiempos es ir contracorriente de manera brutal, en especial para un club de un país muy pequeñito como es Euskadi. Por eso lograr semejantes resultados es doblemente meritorio.

A los jugadores del Athletic se les conoce como “los leones” porque en su juego ponen la garra, el coraje y la pelea hasta el último minuto que les permiten superar a rivales objetivamente muy superiores.

En este sentido, los valores del Athletic son muy estoicos: seguir tus principios aunque objetivamente te perjudiquen en el resultado, darlo todo y más confiando en la posible victoria aún sabiendo que lo más probable es la derrota, levantarse con cada golpe e intentarlo de nuevo en la siguiente ocasión.

Para ser jugador del Athletic tienes que ser muy estoico, lo mismo que para ser un buen aficionado y miembro de este gran club.

Por eso, cuando el equipo se aparta de esos valores y juega como lo ha hecho en las dos últimas finales, con falta de ambición y de coraje, con miedo al fracaso, con la obsesión por el resultado y no por hacer lo que hay que hacer… cuando eso sucede, a la derrota, ya de por sí dolorosa, se suma la infinitamente más dolorosa visión de un equipo que no es el tuyo, que no representa esos valores ni actúa en base a ellos.

Y la frustración es tremenda. Imagino la de los jugadores y demás equipo técnico porque si la de la afición es mayúscula, la suya ha de ser superlativa.

Ante lo cual no queda más que el camino estoico de nuevo: levantarse de la lona, revisar lo sucedido, perdonarse a uno mismo y prometerse que en la próxima ocasión lo intentará de nuevo con todo el coraje, toda la serenidad y todo el empeño.

Si yo tuviera alguna capacidad de decisión en el club, implantaría de manera inmediata un trabajo sobre estoicismo con todo el equipo, un trabajo práctico, un trabajo que entrene las mentes de los jugadores tanto o más que el cuerpo. Ya sabemos que la disposición mental influye absolutamente en cualquier desempeño, y muy especialmente en el deporte, y aún más especialmente en este equipo.

De todos modos, querido lector o lectora, por si no te has dado cuenta, en realidad este artículo no va solo del Athletic, que igual te importa un pimiento, sino que va de mí y de tí, va de las finales que nos toca jugar en nuestra vida y la manera como las afrontamos, va de que nos pasa igual que los jugadores del Athletic y que debemos trabajarnos intensamente y seguir haciendo lo que debemos, con coraje, con determinación y con serenidad.

Aupa Athletic!!!

PD: gracias a Nacho por el whats del sábado, que me puso en la pista de salida de este post 😉

4 preguntas para responderte cada día

En el anterior post comentaba lo interesante y poderosa que es la práctica de revisarse diariamente para mejorar y lograr ser la persona que realmente quieres ser.

Tener el hábito de escribir un diario nos ayuda enormemente en esa práctica, y te comparto las 4 preguntas con las que yo me reviso cada día

  • ¿Qué he hecho hoy que me acerca a mi mejor versión?
  • ¿Qué he hecho hoy que podría hacer mejor en la siguiente ocasión?
  • ¿Qué he aprendido nuevo hoy?
  • ¿Qué tengo que agradecer hoy?

Son preguntas que me obligan a profundizar, a no quedarme en la superficie de mis comportamientos, pero por supuesto, quizá a tí te vayan mejor otras preguntas.

En todo caso, lo realmente importante es dedicar un rato cada día a ir por la vida más consciente, más profundo, más hacia donde quieres y como quieres.

Mañana lo intentaré de nuevo

Cada día defiendo mi caso ante mi propio tribunal. Cuando la luz se apaga y mi esposa se ha retirado, conocedora de mi hábito, examino mi día completo y reviso lo que he hecho y dicho, sin esconderme nada. -SÉNECA

Una de las prácticas más poderosas que nos sugiere el estoicismo es la de revisar a diario nuestro comportamiento para poder modificarlo y mejorarlo.

Imagina que le digo a un atleta «Muéstrame tus hombros», y él me responde «Mira las pesas con las que entreno». «Olvídate de las pesos», le contestaría, lo que quiero ver es el progreso de entrenar con ellas. – EPICTETO

Porque para el estoicismo, lo importante de la filosofía es ponerla en práctica. De nada sirven nuestras reflexiones, nuestras ideas, nuestras intenciones ni nuestros discursos y palabras, lo que cuenta es lo que hacemos.

Hay una gran diferencia entre decir cosas de valor y hacer cosas de valor. – EPICTETO

Y para actuar, el estoicismo nos propone una sencilla a la par que tremendamente efectiva práctica: analizar cada día lo que hemos hecho a la luz de lo que hubiéramos querido hacer, y con honestidad reconocer lo que no hemos hecho bien y tratar de mejorar en la siguiente ocasión. Llevar un diario es una enorme ayuda para esto.

Revisarnos diariamente, no para fustigarnos ni para hundirnos con todos nuestros fallos, debilidades y errores, sino para tomar conciencia de ellos y poder corregirlos poco a poco.

Los grandes filósofos del estoicismo clásico nos proponen esta formula imbatible para lograr alcanzar nuestra mejor versión: revisa tus actos, contrasta con tus ideales, perdónate los errores y vuelve a intentarlo de nuevo. Una y otra vez, en un círculo virtuoso infinito.

Por qué debería tener miedo de revisar mis actos si puedo simplemente decir «Te perdono, pero intenta no hacerlo de nuevo». – SÉNECA

Todavía debo recordarme actuar según lo que recomiendo, y aun así no siempre sigo mis preceptos. Debemos tener nuestros principios listos para la práctica, tan interiorizados que nos vengan rápido en momentos de crisis. Algunas lanas absorben rápido los colores y otras deben remojarse repetidamente. – SÉNECA

Admira a quien lo intenta, aunque fracase. – SÉNECA

Perdona a los demás por sus errores, una y otra vez. Perdónate a ti mismo una y otra vez, pero intenta actuar mejor la próxima vez.
EPICTETO

Es importante no confundir esta idea de intentarlo una y otra vez, con la idea de no actuar hoy pensando en hacerlo mañana, la famosa postergación que tanto nos desgasta y nos impide avanzar. El gran emperador y filósofo estoico Marco Aurelio parece que tenía que luchar contra esa postergación y en sus meditaciones (su diario donde se revisaba a menudo) se dice a sí mismo:

Podrías actuar bien hoy, pero eliges mañana. – MARCO AURELIO

La postergación es el mayor derroche de vida: se lleva los días según llegan, y nos niega el presente al prometernos el futuro. El principal obstáculo para la vida es la expectativa, que nos atrae con el mañana y nos hace perder el hoy. – MARCO AURELIO

Comenzar es la mitad del trabajo. Comienza después con la mitad restante y habrás terminado. – MARCO AURELIO

Pues eso, empieza hoy mismo con tu diario, revisa cada día cómo estás actuando en relación a cómo realmente querrías hacerlo, toma conciencia, felicítate por los logros, perdónate por los fallos, y vuelve a intentarlo de nuevo.


PD IMPORTANTE: Este blog es un espacio de conversación. Te agradezco infinitamente si dejas algún comentario, reflexión, opinión, contraste, idea alternativa o lo que quieras, siempre con educación y con ánimo de profundizar, crecer e inspirarnos mutuamente. Gracias!

Creer para ver

Mientras que una persona disfruta cuando mejora su granja y otra su caballo, yo disfruto al mejorarme a mí mismo a diario – EPICTETO

Dice el refranero popular que hay que “ver para creer”, pero en realidad nuestra mente funciona más bien al revés: vemos lo que creemos.

Nuestra mente es como nuestro “script“, actúa por su cuenta y su cometido es mantener la coherencia de nuestra película, es decir, del cuento que nos contamos cada día sobre nosotros, sobre las demás personas y sobre el mundo.

Esto es así por pura cuestión de supervivencia: imaginaos que a cada momento tuviésemos que estar revisando conscientemente todo lo que vemos y lo que nos sucede, todo lo que pasa a nuestro alrededor, y decidiendo expresamente si lo incorporamos a nuestra historia o no. Sería absolutamente imposible y por eso nuestra mente se ocupa de ello en nuestro lugar y de manera automática y autónoma.

Para hacerlo, nuestra mente sigue un criterio simple y lógico: lo más importante es mantener la coherencia de nuestra historia y por lo tanto incorporar todo aquello que concuerda y desechar lo que no (sesgo de confirmación) Nuestra mente amoldará la realidad para que concuerde con nuestra historia y si es necesario puede llegar a modificar e incluso inventar vivencias y recuerdos para mantener dicha concordancia.

Nos convertimos en filósofos para descubrir la verdad y lo que es simplemente el resultado accidental de razonamientos equivocados, juicios apresurados o lecciones bien intencionadas pero equivocadas de nuestros padres y profesores. – EPICTETO

La ciencia moderna, en especial la psicología y la neurociencia han demostrado lo que la filosofía clásica ya intuía: que no vemos la realidad como es sino como creemos que es. Nuestra mente nos hace de “guía” por esa realidad y nos enseña las cosas que nos interesan y oculta las que no.

Por eso es tan importante la reflexión, la introspección, el autoconocimiento. En definitiva, dialogar con nuestra mente, con ese script, guía, asistente virtual o como lo queráis imaginar.

La tranquilidad depende del buen ordenamiento de la mente, lo único que realmente te pertenece. – MARCO AURELIO

Porque nuestra mente puede ser nuestro mejor apoyo o nuestra perdición en la vida. Y depende de que la entrenemos, la eduquemos, la revisemos habitualmente y la confrontemos con cariño y con firmeza.

Hay unas cuantas prácticas que podemos incorporar a nuestro día a día y que nos ayudarán a poner nuestra mente al servicio de nuestra felicidad y nuestro bienestar. Pero mejor que os lo cuenten los maestros estoicos:

Cuando conozcas a alguien pregúntate desde el principio cuáles son sus creencias sobre lo que es bueno y malo en esta vida. Cuando alguien actúe como tu enemigo, te insulte o se oponga a ti, recuerda que simplemente está haciendo lo que le parece correcto en ese momento, no sabe actuar mejor.- EPICTETO

No podemos elegir a nuestros padres, porque los asigna el destino. Pero podemos elegir de quienes queremos ser hijos. – SÉNECA

Es útil definir un guardián, alguien a quien admirar, para que participe en tus pensamientos. Vive como si estuvieras siempre bajo la mirada de alguien noble. Es cuando estás solo que sueles obrar mal. – SÉNECA

Examina las cosas que aparecen en tu mente. Considera con objetividad lo que dicen los demás, y establece después tus propias convicciones. – EPICTETO

Si un evento externo te causa malestar, no es el evento en sí el que te daña, sino tu juicio sobre él. Y tienes el poder de cambiar tu juicio. – MARCO AURELIO

No dejes que la intensidad de una primera impresión te arrastre al golpearte. Responde así cuando llegue: «Espérame un poco, impresión, deja que vea quién eres y qué representas, deja que te ponga a prueba». – EPICTETO

Es más fácil controlar las impresiones cuando son pequeñas que cuando ganan fuerza. – SÉNECA

En definitiva, no hay nada más importante en la vida que cuidar de lo que creo y de mis percepciones, porque son las que van a guiar a mi mente a contarme mi realidad, mi historia y mis relaciones. Y de todo ello va a depender mi felicidad y mi bien vivir,

Vigila constantemente tus percepciones, ya que estás protegiendo algo nada despreciable: tu respeto, tu valía, tu templanza, tu serenidad. En una palabra, tu libertad.
EPICTETO

PD IMPORTANTE: Este blog es un espacio de conversación. Te agradezco infinitamente si dejas algún comentario, reflexión, opinión, contraste, idea alternativa o lo que quieras, siempre con educación y con ánimo de profundizar, crecer e inspirarnos mutuamente. Gracias!