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Releyendo mi diario

Mis diarios personales

Uno de los muchos beneficios que tiene escribir un diario es poder releerlo de vez en cuando y tomar perspectiva de la evolución personal. Es un poco como cuando abres el álbum de fotos y vas recorriendo y recordando los momentos y te das cuenta de cómo la vida ha ido fluyendo.

Estos días releyendo algunos pasajes de mi diario, me encontraba con algunas ideas y frases que me han resonado especialmente apropiadas en este momento:

Haz lo mejor posible con honestidad y cariño, y el resultado que se produzca será siempre el adecuado, incluso si no es el que buscabas.

Si hoy no te apetece seguir tu rutina o un hábito que te hace bien, sigue solo por hoy, y piensa que ya mañana te tomarás un descanso.

Si algo te hace bien, sigue haciéndolo solo por hoy, ya dejarás de hacerlo mañana. Y si algo te hace mal pero te apetece mucho, no lo hagas hoy, empieza mejor mañana.

Tengo la sensación como de «tener derecho» de vez en cuando a tomarme un «descanso de la vida». Decía Marco Aurelio que la vida es más como una lucha que como un baile. En cualquiera de ambos casos necesitas descansar de vez en cuando de la vida, de la rutina, de las responsabilidades, poder decir algunas veces, hoy no estoy para nada ni para nadie, solo para mí.

Me angustia el futuro, este es mi punto débil, y me cuesta muchísimo no planificar lo que tengo por delante, tenerlo controlado, medido y organizado. Y entonces es cuando me estreso y me agobio porque además no puedo hacer nada ahora, solo puedo hacer cuando lleguen las cosas.

Eres dueño de tus emociones. Eres tú quien permite que otros entren en ellas y las revuelvan. Si no quieres, no les dejes entrar.

Releer estas reflexiones me ayuda a asentarlas, a profundizar en ellas, a enriquecerlas con la experiencia vivida entre el momento que las escribí y el momento actual.

Beneficios de escribir un diario

Hace ya casi tres años que escribo un diario.

Lo hago casi todos los días, o al menos cuatro o cinco por semana. Escribo en cuadernos en papel.

Hasta hace poco lo escribía por la mañana, a primerísima hora, antes de hacer ninguna otra cosa. Desde hace poco lo escribo por la noche, después de cenar, cuando estoy tranquilo antes de ir a dormir.

Reflexiono sobre mi día, sobre mi estado de ánimo, sobre las cosas importantes que han sucedido, escribo mis respuestas a cuatro preguntas fundamentales que me hago cada día… con ello busco acercarme lo más posible a ser la persona que realmente quiero ser, cosa que no es tan sencilla como parece ya que la vida parece confabularse cada minuto para poner en mi camino infinidad de distracciones, problemas, estímulos contradictorios, sorpresas, posibilidades alternativas, etc, etc, etc…

A veces releo lo que escribía hace un año o dos, y a veces releo varios meses y me redescubro y veo las corrientes de fondo de mi vida, y entiendo lo que me pasa hoy porque leo lo que me pasaba el año pasado.

Además escribir el diario me ayuda a sacar temas de mi cabeza, es como si los dejase ahí guardados para otra ocasión, para cuando toquen, ya no necesito tenerlos todo el rato en mente para que no se me olviden.

Escribir es terapéutico, esto se sabe desde hace muchísimo tiempo, pero para mí es como conversar conmigo mismo, pero por escrito. Siempre me ha gustado más escribir que hablar (y mira que me gusta hablar…) Las cosas importantes, si puedo, las digo por escrito porque puedo pensar mejor lo que quiero decir y cómo lo quiero decir. Y las conversaciones con uno mismo siempre son importantes.

No suelo dar consejos en mis post. La mayoría son partes de ese diario personal que me apetecen compartir, pero hoy sí quiero darte un consejo que estoy completamente seguro de que te va a ir bien: elige un cuaderno, un bloc o lo que quieras, y empieza hoy mismo un diario… no te vas a arrepentir.

Mañana lo intentaré de nuevo

Cada día defiendo mi caso ante mi propio tribunal. Cuando la luz se apaga y mi esposa se ha retirado, conocedora de mi hábito, examino mi día completo y reviso lo que he hecho y dicho, sin esconderme nada. -SÉNECA

Una de las prácticas más poderosas que nos sugiere el estoicismo es la de revisar a diario nuestro comportamiento para poder modificarlo y mejorarlo.

Imagina que le digo a un atleta «Muéstrame tus hombros», y él me responde «Mira las pesas con las que entreno». «Olvídate de las pesos», le contestaría, lo que quiero ver es el progreso de entrenar con ellas. – EPICTETO

Porque para el estoicismo, lo importante de la filosofía es ponerla en práctica. De nada sirven nuestras reflexiones, nuestras ideas, nuestras intenciones ni nuestros discursos y palabras, lo que cuenta es lo que hacemos.

Hay una gran diferencia entre decir cosas de valor y hacer cosas de valor. – EPICTETO

Y para actuar, el estoicismo nos propone una sencilla a la par que tremendamente efectiva práctica: analizar cada día lo que hemos hecho a la luz de lo que hubiéramos querido hacer, y con honestidad reconocer lo que no hemos hecho bien y tratar de mejorar en la siguiente ocasión. Llevar un diario es una enorme ayuda para esto.

Revisarnos diariamente, no para fustigarnos ni para hundirnos con todos nuestros fallos, debilidades y errores, sino para tomar conciencia de ellos y poder corregirlos poco a poco.

Los grandes filósofos del estoicismo clásico nos proponen esta formula imbatible para lograr alcanzar nuestra mejor versión: revisa tus actos, contrasta con tus ideales, perdónate los errores y vuelve a intentarlo de nuevo. Una y otra vez, en un círculo virtuoso infinito.

Por qué debería tener miedo de revisar mis actos si puedo simplemente decir «Te perdono, pero intenta no hacerlo de nuevo». – SÉNECA

Todavía debo recordarme actuar según lo que recomiendo, y aun así no siempre sigo mis preceptos. Debemos tener nuestros principios listos para la práctica, tan interiorizados que nos vengan rápido en momentos de crisis. Algunas lanas absorben rápido los colores y otras deben remojarse repetidamente. – SÉNECA

Admira a quien lo intenta, aunque fracase. – SÉNECA

Perdona a los demás por sus errores, una y otra vez. Perdónate a ti mismo una y otra vez, pero intenta actuar mejor la próxima vez.
EPICTETO

Es importante no confundir esta idea de intentarlo una y otra vez, con la idea de no actuar hoy pensando en hacerlo mañana, la famosa postergación que tanto nos desgasta y nos impide avanzar. El gran emperador y filósofo estoico Marco Aurelio parece que tenía que luchar contra esa postergación y en sus meditaciones (su diario donde se revisaba a menudo) se dice a sí mismo:

Podrías actuar bien hoy, pero eliges mañana. – MARCO AURELIO

La postergación es el mayor derroche de vida: se lleva los días según llegan, y nos niega el presente al prometernos el futuro. El principal obstáculo para la vida es la expectativa, que nos atrae con el mañana y nos hace perder el hoy. – MARCO AURELIO

Comenzar es la mitad del trabajo. Comienza después con la mitad restante y habrás terminado. – MARCO AURELIO

Pues eso, empieza hoy mismo con tu diario, revisa cada día cómo estás actuando en relación a cómo realmente querrías hacerlo, toma conciencia, felicítate por los logros, perdónate por los fallos, y vuelve a intentarlo de nuevo.


PD IMPORTANTE: Este blog es un espacio de conversación. Te agradezco infinitamente si dejas algún comentario, reflexión, opinión, contraste, idea alternativa o lo que quieras, siempre con educación y con ánimo de profundizar, crecer e inspirarnos mutuamente. Gracias!