Uno de los aspectos más críticos de una fuerte apuesta por la Vivienda Protegida es la implementación de medidas e instrumentos que garanticen que estas viviendas son adquiridas por las personas que realmente las necesitan, que su uso es el de la vivienda habitual, y que no se especula ni se obtiene un enriquecimiento ilegítimo con ellas.
Hasta hace unos años se oían muchos comentarios a cerca de los chanchullos que había con la VPO, las adjudicaciones a dedo, las ventas con sobreprecio, etc. Afortunadamente eso ha cambiado bastante (al menos en Euskadi) ya que se están aplicando algunas medidas, muchas de ellas poco conocidas, que están regulando de forma efectiva y rigurosa el mercado de la Vivienda Pública.
Con la brevedad que me caracteriza 🙂 comienzo una serie de 5 post en los que intentaré resumir cuales son estas medidas así como también los principales aspectos que a mi juicio habría que mejorar: