El otro día, un post que trataba sobre la posibilidad de establecer límites a la capacidad de endeudamiento de las personas, nos llevó a través de la conversación entablada en los comentarios hasta la reflexión en torno a las limitaciones de nuestro actual sistema democrático… es lo que tienen las conversaciones, que sabes como las empiezas, pero nunca dónde las terminas.
A la vista de la situación, Fernando, Jaizki, y yo mismo, quedamos en escribir a lo largo de hoy un post en nuestros respectivos blogs proponiendo medidas concretas para mejorar nuestro sistema democrático.
«La tragedia de las democracias modernas consiste en que ellas mismas no han logrado aún realizar la democracia», afirmó Jacques Maritain hace más de medio siglo, y aún estamos como estamos. Sin pretender arreglar el mundo, ahí van mis reflexiones y propuestas:
En primer lugar, me parece necesario distinguir dos ámbitos de ejercicio de la democracia, en función de la proximidad de las instituciones a la ciudadanía: creo que es bien distinto un Ayuntamiento o Ente Local, que un Gobierno Autonómico, Nacional, etc.
En el ámbito local, mi apuesta es pasar de la Democracia Representativa a la Democracia Participativa, lo que implica que las decisiones no se toman exclusivamente por parte de los representantes, sino que se acude directamente a la ciudadanía mediante el sufragio, la consulta, los referenda, las encuestas, etc, y se da participación también mediante la participación directa y con caracter decisorio o consultivo en distintos órganos e instituciones de gobierno, tanto general como de ámbito sectorial o por áreas o por competencias administrativas (así en educación, salud, medio ambiente, Seguridad Social, tercera edad, juventud, deportes, etc.). Esta democracia participativa sectorial, y vinculada a los ámbitos económicos y sociales, sería además una manifestación del «sistema de redes» sociales.
Para no liarme más, me remito a la Declaración final de la V Conferencia del Observatoria dela Democracia Participativa que tuvo lugar el año pasado en Donostia y que os recomiendo leer encarecidamente.
Por otro lado hay algunas medidas que creo que mejorarían el sistema representativo y que podrían ser aplicadas en los niveles de la administración más alejados de la ciudadanía:
- Eliminar los porcentajes mínimos para obtener representación política, ya que esto daría opciones a las minorías.
- Adoptar un sistema proporcional puro de asignación de la representación política, en lugar de sistemas como el d’Hont que laminan a las minorías.
- Establecer listas abiertas dentro de las candidaturas, lo que eliminaría parte del control que ejercen los aparatos de los partidos políticos, y haría más directamente responsables a los representantes políticos de sus actos frente al electorado.
- Establecer sistemas de limitación efectiva del tiempo que alguien puede desempeñar un cargo público, lo que dificultaría la profesionalización y la creación de «castas»
- Pagar mejor a los representantes públicos, y se les controlase de manera exahustiva su patrimonio antes y después, y hubiese un sistema de incompatibilidades más serio y controlado.
ACTUALIZACION 12:50 No, si ya sabía yo que se me olvidaba algo, y era incluir el decálogo del ciudadano hacker, escrito por Juan Freire y que he podido conocer gracias a Administraciones en Red. Totalmente aplicable a lo que estamos hablando.
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