Al menos esa es mi impresión tras la reunión del Consejo Político de Euskadi del que soy miembro y creo que tengo motivos sobrados para pensar así: la reunión fue multitudinaria, no sólo por la presencia de la práctica totalidad de los miembros del consejo sino por la de varias decenas de militantes que pidieron ser invitados a la reunión; hubo más de 30 intervenciones, es decir, los que allí estábamos no queríamos sólo estar, sino participar activamente; hubo pasión al hablar, lo que denota que nos importa mucho a todos lo que hagamos con EBB, desde luego lo que no hay es indiferencia; hubo respeto y tono conciliador (salvo contadísimas excepciones, pero es que cafres los hay en todas partes) por todas las partes lo que significa que no se quieren romper los puentes y que sigue primando ver a los demás como compañeros que como adversarios.
Seguro que otras personas vieron otras cosas pero yo salí muy contento de la reunión porque entre todos habíamos hecho un Consejo vivo, plural, con debate, con respeto y pensando en el futuro y en lo mejor para EBB y para nuestro país.
Dos de las tres propuestas que yo respaldaba no obtuvieron el aval de la mayoría del Consejo: se propuso pero no se aceptó darnos un respiro de una o dos semanas para tratar de alcanzar mayores acuerdos que los que ayer había y tampoco se aceptaron las normas para el proceso asambleario que yo defendía.
No me siento frustrado ni derrotado ni nada por el estilo. No iba con la pretensión, como dice algún medio de comunicación, de derrocar a Madrazo ni de dar ningún golpe de estado. Tuve la oportunidad de defender mis ideas, intenté hacerlo de una manera lo más constructiva y leal que supe y la mayoría del Consejo consideró más oportuno otra cosa. No tengo nada que reprochar, en absoluto, y estoy seguro que todos los que votaron diferente a mi lo hicieron pensando en lo mejor para EBB, al igual que yo.
Sí se aprobó en buena parte la enmienda sobre el uso de internet en el proceso del debate de documentos para la Asamblea lo cual me dió una enorme alegría. Como cuenta también Roberto en su blog, un paso muy, muy importante.
Ahora queda por delante un periódo de dos meses para debatir, para proponer, para conversar, para escuchar y para enlazar y tejer los rotos y descosidos que hemos provocado.
Buen trabajo compañer@s!