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Pablo Aretxabala (www.linkedin.com/in/pabloaretxabala)

La historia nos juzgará y nos condenará.

miseria

Aquí estamos, saliendo de nuestro matrix particular, de la ilusión de que podíamos inventarnos impunemente la realidad y permanencer indemnes; los expertos lo tienen claro, toda la crisis tiene una única causa, la falta de confianza… en realidad quieren decir que se acabó la magia, que se descubrió el pastel, que se rompió el hechizo… y que muy probablemente ya no volverá jamas.

Hay quien reclama un nuevo Bretton Woods, dios no lo quiera.

Yo sólo espero que este sea el principio de una nueva era en la que acabemos con la mayor iniquidad de nuestra sociedad, cometida por la avaricia y la inmoralidad de unos cuantos y por la infame pasividad de la inmensa mayoría.

Un nuevo orden mundial con unas bases radicalmente diferentes de las que cimentaron el mundo tras la Segunda Guerra Mundial.

De lo contrario no tengo ninguna duda de que nuestros hijos, nuestros nietos, nos aborrecerán, renegarán de nuestro legado, desearán morir ante la vergüenza de lo que fueron capaces de hacer sus antepasados con sus semejantes.

PS: en mi «barrio», no soy el único que piensa de este modo, y si no lean por ejemplo a Bengoetxe o a Arkimia.

(La foto es de fah-lo-sue)

Diez consejos personales para afrontar la crisis.

crisis

La crisis va tumbando una tras otra a grandes entidades financieras y parece que lo peor aún está por venir: paro como no se conocía desde los años 80, inflación, alza de los tipos de interés, restricción del crédito, la bolsa por los suelos, los pisos bajando de precio, etc, etc.

Desgraciadamente, con nuestra mentalidad de nuevos ricos, aún seguimos pensando que en realidad no pasa nada grave, que es un bache, que ya hemos vivido situaciones parecidas hace unos años y que no hay motivo para la alarma… nada más lejos de la realidad; todo apunta a que no hemos tenido una situación como esta desde el crack del 29, con la enorme diferencia de que en nuestro mundo globalizado, las crisis se extienden como una epidemia por todo el planeta en cuestión de meses.

Básicamente podemos adoptar cuatro actitudes frente a esta situación:

  1. Sucumbir al pánico y tirarnos por la ventana (real o figuradamente) ante el negrísimo panorama que se nos avecina.
  2. Permanecer en la ignorancia que nos lleve a la felicidad del momento presente y mañana dios dirá.
  3. Esperar a que el gobierno (el que sea) arregle la situación.
  4. Informarnos, estar atentos y tomar medidas dentro de nuestras posibilidades para que lo que tenga que venir nos pille lo más preparados que sea posible.

Si vas a adoptar cualquiera de las tres primeras, no te merece la pena seguir leyendo este post, pero si no es así, si prefieres optar por la cuarta, tomate unos minutos para leer lo que sigue a continuación.

(La foto es de Huanghiahui)

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Inteligencia emocional en el Club de Roma.

sombra

El viernes participé por primera vez en una reunión del Club de Roma (más exactamente del grupo vasco del capítulo español del Club, claro) gracias a la invitación de Jabi, uno de mis colegas en K2K Emocionando.

Hasta ese día la única referencia que tenía del Club de Roma era la del informe «Más alla de los límites del crecimiento» actualización del famoso «Los límites del crecimiento» de 1972, considerado como el precursor del ecologísmo y del concepto de desarrollo sostenible, y que me impacto sobremanera cuando lo leí hace ya unos cuantos años.

Buscando en la red se pueden encontrar diversos artículos que acusan al Club de Roma de formar parte de una conspiración mundial junto a los archiconocidos Club Bilderberg y la Trilateral. Con estos antecedentes, mi interés por asistir a esta reunión se incrementó notablemente 😉

El formato de la reunión también era sugerente: presentación a cargo del Diputado de Innovación de Gipuzkoa, Jose Ramón Guridi, bajo el título «La Gestión Inteligente de las Emociones», a continuación comida, y sobremesa coloquio, todo ello en La Bilbaína.

En la reunión participaron unas 30 personas con un perfil muy claro: hombre, de más de 50, directivo o similar y con corbata 🙂 Como excepciones, tres mujeres, dos o tres de menos de 40 (entre ellos yo), un cura y cuatro descorbatados (sorprendente tratándose de La Bilbaína)

La verdad es que los vetustos salones de La Bilbaína y las características del grupo daban un ambiente muy peculiar a la reunión, aunque he de reconocer que me sentí muy a gusto todo el tiempo que estuve.

Del contenido de la reunión, destacar la sorprendente y a mi juicio acertada apuesta de la Diputación de Gipuzkoa por el tema de la Inteligencia Emocional, aunque en la web de la Diputación no he sido capaz de encontrar información al respecto, salvo una pequeña referencia, lo cual me deja un poco mosca, la verdad.

De todo el coloquio, lo que más me llamó la atención fue la percepción existente entre la mayoría de los reunidos de que la juventud de hoy no tiene los mismos valores ni la misma entrega en su actividad profesional que las personas de más de 50 años. Cada vez que oigo este argumento (mucho últimamente, la verdad) siempre me acuerdo de Socrates quién hace casi 2500 años ya se quejaba de que «Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros» Lo que me hace pensar que la juventud siempre ha sido y será incomprensible para quienes peinan canas.

Lamentablemente del asalto al poder mundial no se trató nada en esta reunión, pero les mantendré informados 😉

(La foto es de mi amigo Gallas 73)

Así son las cosas y así os las hemos contado.

En estos momentos de convulsión en el sistema económico mundial conviene tener algunos conceptos claros. Conceptos que no nos van a explicar con tanta claridad en ningún otro sitio com en este video.

(Lo descubrí hace unas semanas en el blog de Fernando, mila esker)

¿Así son «las cosas» y ya está? Decididamente no. «Las cosas» son así porque alguien las ha diseñado así, y ese alguien no es un dios todopoderoso, sino hombres y mujeres (básicamente hombres) como nosotros.

Y hay quien no se resigna, quien trata de que todo sea de otro modo. Traigo dos ejemplos descubiertos hoy mismo, uno a través de twitter y otro a través de menéame; uno de una gran empresa y otro de un niño de seis años, pero ambos con un fondo común: «las cosas» pueden y deben cambiar.

– Google lanza su proyecto 10 al 100: invertirán 10 millones de dólares en las 5 ideas que más ayuden a la gente.

(No se vosotros, pero yo pienso darle a las meninges un buen rato para ver si se me ocurre alguna idea interesante)

Un niño de 6 años pone en marcha una «ola solidaria» que logra abrir 432 pozos de agua en Africa.

Podría poner cientos de ejemplos más de personas y organizaciones que no se resignan a que «las cosas» sean como son. ¿Qué pasaría si todas esas cientos y miles de personas y organizaciones trabajasen en una misma dirección? ¿Seguirían siendo «las cosas» como son? ¿O tendremos que salir al espacio porque este mundo ya no tiene remedio, como dice Stephen Hawking?

¿Por qué buenas empresas van mal?

 

don sull

 

Este era el apetecible título de una conferencia que impartió hace unos meses Donald Sull en Bilbao y a la que tuve la oportunidad de asistir. Me he acordado de ella a proposito de algunas situaciones sorprendentes que nos está deparando la crisis financiera, como que el CEO de Lehman Brothers, Richard Fuld, el mismo que ha llevado a esta centenaria empresa a la quiebra total, fuese elegido tan sólo hace dos años como el mejor CEO del sector financiero en EE.UU., y que el año pasado percibió entre salario y bonus un total de 34,4 millones de dolares por haber hecho ganar a su compañía la histórica cifra de 4,2 billones (americanos) de dolares.

Es evidente que en este caso concreto influyen otros muchos aspectos, pero creo que la reflexión sigue siendo interesante.

Donald Sull comentaba en su conferencia los casos que había estudiado con detenimiento, como los de Compaq, Dell, el sector del neumático americano, y otros que no recuerdo ahora.

El denominador común de todos estos casos era el siguiente: se trataba de empresas reconocidas de forma unánime como excelentes, realmente potentes y que en un momento determinado y en muy corto espacio de tiempo cayeron en crisis brutales que estuvieron a punto de hacerles desaparecer.

¿Por qué? En todos ellos se había producido una situación de cambio en el entorno que había sido demoledora para la empresa. Para explicar  por qué estas empresas no habían sido capaces de adaptarse a dichos cambios, Sull empezaba por desmontar lo que para él son explicaciones erroneas de estas situaciones, y que resumía más o menos en:

  • Estas empresas no vieron los cambios que se les venían encima. Según los estudios de Sull, todas las empresas habían identificado perfectamente la situación. No estaban ni mucho menos ciegas.
  • Estas empresas no vieron los cambios pero no hicieron nada al respecto. Tampoco es cierto. Según Sull, todas ellas invirtieron millones de dolares en estudios y en acciones encaminadas a situar a sus empresas en buena posición frente a esos cambios, pero no lo consiguieron.
  • Los CEO son en general estúpidos y ladrones y aunque las ven venir hacen cosas sin sentido o pensando sólo en su propio beneficio. Según Sull, es cierto que hay casos en este sentido, pero no son lo más habitual, ni mucho menos.

Entonces, ¿qué es lo que les pasa a estas exitosas empresas ante los cambios? Sull lo llama la «inercia activa» y lo explica con una elocuente metáfora: supongamos que vas conduciendo un coche por las vías del tren y en cierto momento te percatas de que a lo lejos viene un tren por tu vía. Lógicamente pisas un poco el acelerador para escapar de la situación, pero el tren parece que se va acercando, frente a lo que pisas más a fondo el acelerador pero no consigues alejarte del tren y pisas y pisas el acelerador, pones el coche al máximo de sus posibilidades, pero el tren definitivamente te atrapa y te destroza.

Según Sull, esto es lo que han hecho todas estas empresas ante los cambios, más de lo mismo que les había funcionado hasta entonces: han adelerado más y más, pero la realidad les ha superado siempre y todo porque no han sido capaces de salirse de la vía del tren y tomar un camino diferente.

Pero, ¿cómo es posible que no fueran capaces de salirse del camino trazado? Según Sull fueron víctimas de su propio éxito. Tenían su cultura y sus compromisos tan fijados y tan afianzados que lo que eran fáctores críticos de éxito y valor añadido se tornaron en una pesada carga que les impidió «salirse de las vías del tren»

Medio en broma, medio en serio, Sull describía una serie de síntomas que nos pueden permitir identificar si nuestra exitosa empresa está empezando ese proceso de esclerotización:

  • Nuestra empresa es nombrada en el libro de algún gurú del management como ejemplo a seguir.
  • Nuestro CEO es reconocido con algún premio, con la portada de una revista o publicación económica, por su magnífica gestión.
  • Nuestra empresa erige una sede central en un magnífico edifico, hecho a imagen y semejanda de nuestra cultura empresarial.
  • Nuestro CEO escribe un libro explicando las claves de su éxito.
  • El comité de dirección de nuestra empresa parece el «ejercito clon» (p.e. todos hombres, blancos, de la misma zona, de la misma universidad, con los mismos masters…)

Cuando muchas de estas circunstancias se dan, según Sull, se produe una esclerotización de la cultura empresarial que impide el cambio, la innovación, porque esa cultura está grabada con letras de oro en el frontispicio de nuestro mágnifico edificio, y es imposible cambiarla cuando hace falta.

ETA EZ – ETA NO

Eta Ez

ACTUALIZACION 22-09-08: A la tercera consiguieron su macabro objetivo. Me reitero en todo lo dicho. Ya no tengo más palabras…


Anoche dos nuevos pasos más hacia la «liberación del pueblo vasco», uno contra la Vital Kutxa y otro contra la Ertzaintza en Ondarroa.

Con salvapatrias cobardes y miserables como estos ningún pueblo necesita opresores, ya se bastan ellos solitos.

Una vez más, y espero que sea la última: condena absoluta de estos crímenes, solidaridad con las víctimas y afectados, y esperanza en un pronto final de esta barbarie.

Ah, y a los «gudaris» que han puesto los dos coches bomba, hay que decirselo más.

Perplejidad

Perplejo

Empiezo advirtiendo al respetable de que soy firme partidario de la intervención pública en situaciones como la de AIG o las de Freddy Mac y tantas otras que se han producido y que se producirán en el futuro inmediato.

Las consecuencias de la no intervención no son la ruina para unos ejecutivos codiciosos e irresponsables o para unos cuantos especuladores desalmados (estos tienen las espaldas bien cubiertas), sino para miles y miles de ciudadanos inocentes, trabajadores, pequeños inversores, autónomos… no intervenir sería una irresponsabilidad enorme.

Lo que me deja absolutamente perplejo es que la evidencia que estamos viviendo y sufriendo de que este sistema económico no funciona de ninguna manera no esté provocando una auténtica revolución.

Tal y como yo lo veo, durante años lo que ha predicado la ortodoxia liberal y frente a lo que muy pocos han resistido es que cuanto mayor fuese la desregulación del sistema, cuanta más libertad se dejase a los actores financieros, cuanta menos intervención pública hubiese en los mercados, mayor iba a ser nuestro bienestar, más nos ibamo a enriquecer todos y más estábamos asegurando nuestro futuro.

En la última década con estas recetas, efectivamente Europa y EE.UU muy especialmente hemos vivido en la opulencia. Es cierto que los beneficios de las grandes empresas y de las entidades financieras eran escandalosos a todas luces; es cierto que las desigualdades con el resto del mundo iban en aumento; pero también nosotros nos estábamos haciendo ricos: nuestros pisos valían 5 veces más, podíamos irnos de vacaciones a cualquier parte del mundo, los Cayenne eran el coche de moda, restaurantes a tope, tiendas de lujo… el pleno empleo (empleo de mierda, la mayoría de las veces, pero empleo) estaba a la vuelta de la esquina… y el que dijera lo contrario era un aguafiestas.

En apenas un año descubrimos que todo era un montaje y que los pilares del sistema, los que nos guardan nuestros ahorros, los que nos aseguran el plan de pensiones, los que nos prestaban el dinero que ganaríamos en los próximos 50 años para que nos lo gastasemos alegremente cuanto antes, caen uno tras otro sin remedio.

Y el único remedio que nos queda es intervenir, porque al final, algo tan serio como nuestros ahorros, nuestras pensiones, nuestros seguros de vida… todo lo verdaderamente importante no puede estar al albur del mercado, porque el mercado sólo funciona cuando las cosas van bien, pero cuando van mal no hay más alternativa que intervenir.

Lo que está pasando debería provocar una auténtica revolución civil que fundase un nuevo sistema económico. Sí, ya se que suena a boutade, pero creo de verdad que no debieramos mirar todo esto como si fuese un fenómeno metereológico contra el que lo único que cabe es sacar el paragüas, el que lo tenga, y esperar a que escampe.

Un nuevo sistema que acote con claridad el ámbito en el que puede y debe funcionar el libre mercado y en el que no puede porque el riesgo es tan alto que sólo desde lo público se puede manejar. Un sistema que persiga la especulación y los movimientos financieros no productivos como si fuesen pecados capitales. Un sistema que ponga límites a lo que se puede hacer para elevar la cuenta de resultados de una empresa y lo que no. Un sistema que establezca «esto es demasiado serio como para jugarnoslo en el casino del mercado libre»

Alguien me acusará de intervencionista insoportable y trasnochado… JA! os digo yo: tan sólo soy un «intervencionista preventivo», porque a la vista está que cuando llega la hora de la verdad hasta el más liberal de los liberales se olvida del mercado y su sacrosanta libertad, así que ¿por qué esperar a intervenir cuando la situación es desesperada? Como finalmente habrá que hacerlo, hagámoslo desde el principio y al menos podremos hacer frente a las crisis con los beneficios de los ciclos de bonanza, en lugar de que de ellos sólo se aprovechen cuatro mangantes magnates de las finanzas.

(La foto es de Pepe Alfonso)

ACTUALIZACION: Aún hay quien quiere sacar tajada de todo esto y pide «un paréntesis a la economía de libre mercado» para que entre todos asumamos las pérdidas y a continuación «más liberalizaciones, más privatizaciones y pasar a la gestión privada los servicios públicos» Sí señor con dos coj…, cómo ya hemos demostrado de lo que somos capaces cuando nos dejan las manos libres en la banca, los seguros, y las finanzas, a ver hasta donde podemos hundir la sanidad, la educación , los transportes… empiezo a pasar de la perplejidad al cabreo más absoluto.

¿La madre de todas las crisis?

ON & OFF

Con la caída ayer de Lheman Brothers, el cuarto mayor banco de inversiones de EE.UU., la compra en el último momento de Merrill Lynch por el Bank of America, y la posible inminente caída de AIG, la mayor aseguradora norteamericana, ya hay quien habla claramente del fin de una era.

Hay quien sabe explicar mucho mejor que yo lo que está pasando, como mi amigo Marc, a quien os recomiendo leer sentados porque lo que cuenta pone los pelos de punta.

Yo como soy de letras me pierdo en la economía globalizada, pero hay algunas cuestiones que para mi están claras:

  • La liberalización salvaje de los mercados de capitales es un absoluto despropósito. Los especuladores no son capaces de autorregularse, evidentemente, van a obtener el máximo beneficio en el menor tiempo posible. O se le ponen límites y reglas al libre mercado o todo se viene al carajo.
  • Cuando llega el momento de la verdad, es evidente que el Estado no puede dejar hundirse al sistema porque hay muchísimas personas inocentes que saldrían perjudicadas. En consecuencia, si al final el Estado debe actuar de garante frente a los desmanes de los liberales, tiene todo el derecho y la obligación de poner mecanismos para evitar que los cometan.
  • La historia no ha acabado como clamaba Fukuyama. Con la caída del muro de Berlín cayó el sistema comunista de la URSS, y es posible que con esta crisis caiga el sistema ultraliberal de los EE.UU. Algo nuevo puede salir de todo esto.

Los datos macroeconómicos que leemos todos los días en la prensa son espeluznantes, pero aprovecho para contaros algunos «txaskarrillos» que son muy ilustrativos de la profundidad de la crisis:

  • Hay una entidad bancaria en el ámbito de la CAV que ha pasado de tener una persona dedicada a impagados a nada más y nada menos que un equipo de 15 personas!!!
  • Algún directivo de otra entidad bancaria de la CAV auguraba la desaparición de un 30% del sector financiero en nuestro entorno.
  • Se habla de 3 entidades bancarias, en concreto Cajas de Ahorro, españolas que están en situación crítica.
  • Otro directivo reconoce que durante años, han estado haciendo «pornografia financiera» y ahora están pagando las consecuencias.

Modelo organizativo en Red. El libro de Pedro Pablo Ramos.

El próximo jueves 18 de septiembre a las 19:00 en el BEC, Pedro Pablo Ramos (Director del País Vasco de Tea-Cegos) presenta su libro «Modelo organizativo en Red. El diseño de las empresas del siglo XXI» El acto será introducido por Pedro Luis Uriarte, presidente de Innobasque.

Se trata de un libro de lectura imprescindible para quienes quieran entender hacia donde van las empresas que quieren salir del caduco modelo de empresa piramidal jerarquizada.

El libro no sólo es la presentación de un modelo teórico, sino que se incorporan varios ejemplos de empresas que están en este camino, entre las cuales se encuentra Visesa y algunas en las que participa Koldo Saratxaga (esto parece una conspiración judeomasónica 🙂

Además del valor del contenido del libro, para algunos de nosotros tiene un especial valor sentimental pues no deja de ser un pequeño gran homenaje al gran Joan Payeras, con quien tuve el placer de trabajar hasta su fallecimiento.

No se si habrá plazas para ir a la presentación (llamad al 944 500 600 para apuntaros) pero si podéis no os la perdáis, yo desde luego estaré allí.

Koldo Saratxaga

Koldo Saratxaga

Voy a contaros un poco mi opinión personal sobre el que a partir de ahora será mi nuevo «jefe» (como me oiga decir jefe me capa 🙂

Koldo Saratxaga es un hombre que se mueve en borde del sistema establecido y que resulta tan brillante como incómodo por sus ideas rompedoras y por su determinación para ponerlas en práctica.

Yo conocí a Koldo hace 5 o 6 años, ya no me acuerdo bien, cuando fuimos todas las personas que formábamos Visesa en aquel entonces a un hotel cerca de Ormaiztegi donde tiene su sede Irizar, para escucharle. A pesar de los centenares de charlas y conferencias que habrá dado en estos años, aún se acordaba de aquella por el hecho de que no hubieramos ido sólo los directivos o un pequeño grupo, sino absolutamente todas las personas de la organización.

Desde entonces había asistido a un par de charlas suyas pero nunca habíamos vuelto a coincidir hasta que hace unos meses nos volvimos a encontrar. Porque como dice Koldo, él no busca, él encuentra, porque quien busca no ve nada más que aquello que está buscando y es posible que no lo encuentre jamas, y además por el camino se ha perdido un montón de oportunidades.

En estos meses he estado sólo 3 o 4 veces con Koldo, suficientes para abandonar la «comodidad» de mi puesto en Visesa para aventurarme en un proyecto en el que no se muy bien qué voy a hacer ni donde ni cuando… pero es un proyecto liderado por Koldo Saratxaga lo que para mi es aval más que suficiente; todo lo demás «ya lo iremos viendo»

Sobre Koldo hay muchas opiniones. En la mayoría de las personas, como es mi caso, genera entusiasmo y adhesión. En otros casos, pocos, genera un fuerte rechazo. Lo que no consigue es que nadie quede indiferente.

Me da la sensación de que al «establishment» le gustaría que fuese un poco más dócil, un poco menos rompedor y seguramente que tuviera una actitud un poco más sumisa con el sistema establecido, y por eso creo que Koldo no tiene el reconocimiento público y social que verdaderamente se merece (a pesar de la multitud de premios y a pesar también de que él diría que el verdaderamente importante es el de la gente con la que ha trabajado) No me cabe duda de que con el tiempo y unos años de perspectiva su aportación al management no sólo será estudiada en la Harvard Business School como en la actualidad, sino en muchas universidades más cercanas.

Pero claro, cuando dices cosas como que «En Euskadi sobran ingenieros y faltan líderes» o como que «La empresa es una dictadura«, o que «El 75% de los mandos intermedios están robando a la empresa porque no aportan nada», o que «Si seguimos las ideas del capitalismo, eso a nosotros ya no nos sirve», pues es lógico que levantes algunas ampollas.

Si queréis saber más cosas sobre Koldo, sus logros y sus ideas, os recomiendo los siguientes enlaces:

Ya os iré contando mis impresiones y experiencias en esta nueva aventura con Koldo.