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Cortesía de "Guti"

La Vivienda en la Biopolis Cantábrica del 2046

Si en la Biopolis hay una promesa que convierte cualquier biografía en un trayecto seguro, es la del hogar. No como mercancía, sino como derecho de uso garantizado y como infraestructura del buen vivir. Cuando decimos que cada persona tiene cubiertas sus necesidades básicas hablamos, ante todo, de un techo bien orientado, de una envolvente saludable y de una red barrial que sostiene la vida cotidiana sin sobresaltos. La vivienda dejó de ser un activo financiero y volvió a ser lo que siempre debió: un lugar para habitar, cuidar, aprender y envejecer en compañía. Por diseño y por mandato, la Biopolis asegura alojamiento universal dentro de los límites ecosociales comunes, y de ese principio se desprende todo lo demás.

El cambio de paradigma comenzó por el suelo. El territorio dejó de repartirse en parcelas para especular y pasó a integrarse en un Fideicomiso Cívico del Hábitat donde el valor no es el precio de compraventa sino su función social y ecológica: proteger suelos fértiles, densificar donde ya hay servicios, restaurar tejidos intermedios entre lo urbano y lo rural, y asegurar que cualquier decisión de uso encaje con el “gemelo ecosocial” que modela impactos y necesidades a distintas escalas. La Asamblea define las reglas y la Junta de Garantías verifica que cada operación de vivienda respeta el doble anillo de la Rosquilla —cobertura de necesidades y límites planetarios—, de manera que la libertad individual de configuración no empuje al conjunto fuera del carril seguro. La asignación de viviendas no se improvisa: la orquestación con IA —libre, auditable y sometida a consentimiento— cruza datos de demografía, cuidados, accesibilidad, energía y movilidad, y propone emparejamientos dinámicos que después se deliberan y ajustan en las “Combas” de cada barrio.

Quien llega a la mayoría de edad recibe un derecho de uso suficiente para vivir con autonomía, y ese derecho evoluciona a lo largo del ciclo de vida: se amplía si aparecen criaturas o personas dependientes, se adapta si surgen limitaciones de movilidad, se rota si tu misión te traslada temporalmente a otra Biopolis. Aquí no se heredan metros cuadrados, se hereda pertenencia a una comunidad que no expulsa a nadie por su renta. La movilidad residencial existe, pero responde a necesidades y propósitos, no a apuestas. El “precio” deja de ser palanca de exclusión: los elementos básicos de la casa —superficie razonable, aislamiento, ventilación, acceso a luz natural, cocina y baño accesibles— se cubren con la Asignación Ciudadana y tienen precios regulados; los extras no básicos se pagan en Euros y su huella se descuenta en Codos, de modo que quien desea más lujo en materiales o domótica asume su coste ecosocial sin violentar el umbral universal.

La producción de vivienda se reorganizó sobre una premisa tan sencilla como fecunda: rehabilitar primero, completar después, construir nuevo solo cuando no queda alternativa mejor. La Unidad de Producción Comunitaria del Hábitat coordina brigadas de rehabilitación energética, carpinterías de madera estructural, laboratorios de bio-materiales y bancos de piezas reutilizables, mientras que las Iniciativas de Interés Ciudadano aportan diseño, prefabricación abierta y acabados con identidad local. Cuando un reto excede la escala de lo cotidiano —por ejemplo, convertir un barrio entero en positivo en energía o adaptar un frente marítimo a temporales más frecuentes—, se activa un Consorcio de Misión con mandato claro, métricas en Codos y obligación de liberar planos, procesos y aprendizajes para que otros territorios repliquen. Ganamos todos si lo útil se comparte a tiempo.

El resultado se nota en la trama fina: portales que ya no son vestíbulos de paso sino nodos de cuidados, con una sala Comba donde se acuerdan turnos, un cuarto de herramientas compartidas y una pequeña cocina comunitaria que funciona como comedor vecinal cuando hace falta. Las plantas bajas recuperadas del aparcamiento privado alojan talleres, consultas de proximidad, ludotecas y espacios de fisioterapia, y en las cubiertas aparecen huertos ligeros y captadores que reducen demanda energética y alimentan microredes. Cada edificio publica su “pasaporte de materiales” y su plan de mantenimiento abierto, de modo que cualquier intervención futura conserva trazabilidad y evita despilfarros. Esta arquitectura de proximidad sostiene el nuevo reparto del tiempo entre Servicio Básico Comunitario e Iniciativa Propia, porque acerca lo imprescindible y libera horas para crear y descansar sin desplazamientos inútiles.

También cambió la forma en que medimos “lo suficiente”. El estándar ya no es la metrificación del estatus, sino el confort hídrico y térmico, la calidad del aire, el silencio interior, el acceso a luz y a espacios comunes bien diseñados. El gemelo ecosocial calcula el coste en Codos de cada metro cuadrado en función de su localización, materiales, energía y movilidad asociada, y empuja a soluciones sobrias e inteligentes: galerías bioclimáticas, envolventes en madera y fibras vegetales, ventilación cruzada, patios productivos que bajan la temperatura urbana y almacenan agua. La transición energética no se resolvió con aparatos, sino con edificios que demandan poco, producen parte de lo que consumen y gestionan la intermitencia en vecindad. Donde antes había trasteros cerrados, ahora hay salas de baterías comunitarias y espacios de reparación que alargan la vida de los objetos.

La relación entre vivienda y cuidados tuvo quizá el impacto más profundo. Decidimos que nadie cambiase de casa por un trámite burocrático o por una caída. Adaptar es la primera respuesta: puertas anchas, baños reversibles, cocinas seguras, sensores no intrusivos gobernados por la propia familia y conectados al centro de cuidados de la Comba. Cuando la autonomía se reduce, se activa un “contrato de convivencia” con apoyos rotativos del vecindario, asistentes de movilidad y, si procede, intercambio de turnos SBC entre personas que se cubren mutuamente. Las residencias masivas dieron paso a unidades de convivencia insertas en edificios ordinarios, sin segregación etaria, y con patios donde conviven escuelas infantiles y huertos sénior. La casa siguió siendo casa, y el barrio, red de seguridad.

Como en el resto de la economía, los mercados existen donde no dañan lo común. Hay oferta libre de acabados, de arte y de servicios no básicos —desde bibliotecas de objetos hasta estudios de sonido domiciliarios— y ahí cada cual decide si quiere gastar sus Euros y sus Codos adicionales. Lo que no existe es la renta extractiva ni la especulación con el derecho de uso: si ya no necesitas una vivienda asignada, la devuelves al Banco de Espacios del barrio con un proceso ágil y sin estigma, y la Intendencia reasigna según prioridad ecosocial. Cuando un conflicto aparece —ruidos, deterioros, incumplimientos—, se activa la mediación restaurativa y, si hace falta, un panel mixto con representación de la Asamblea, la Junta y el Gremio del Hábitat que fija reparación concreta, no castigo abstracto. La trazabilidad y la claridad reducen la arbitrariedad y cuidan la convivencia.

La movilidad transformó silenciosamente la vivienda. La desaparición del coche privado liberó miles de metros cuadrados en sótanos y viales que ahora alojan producción urbana limpia, salas de ensayo, gimnasios de salud pública y aulas de oficio. Las calles se convirtieron en corredores de clima y juego, y el estándar de “quince minutos” dejó de ser una consigna para convertirse en una experiencia diaria: el trabajo básico, los cuidados, la escuela, la compra y el ocio caben en el radio de una caminata agradable o un paseo en bici asistida. Al bajar la necesidad de moverse, bajaron también los metros “por si acaso” en cada casa, porque el barrio aporta lo que antes se encerraba tras la puerta.

No idealizo: llegar aquí exigió demoler inercias y reconciliar deseos legítimos con límites físicos. Hubo que explicar muchas veces por qué no tenía sentido construir en vegas fértiles o levantar torres vidriadas que brillan en los catálogos pero enferman con el primer verano duro; hubo que aceptar que el confort no depende de aparatos cada vez más potentes, sino de decisiones silenciosas en el proyecto y en la gestión comunitaria; hubo que aprender a cambiar de casa sin que doliera al orgullo y a compartir espacios sin sentir que la intimidad se evapora. Lo sostuvieron reglas claras, cuentas abiertas, auditorías ciudadanas por muestreo y una cultura de prueba y mejora que ya forma parte de nuestro instinto cívico.

A mis 76 años sigo en el mismo edificio de Getxo, pero no es el mismo. Donde antes guardaba un coche que apenas usaba, ahora hay un taller de bicicletas y un banco de herramientas que mantiene medio barrio; la vieja cubierta plana es un huerto de temporada que refresca las noches de agosto; el portal tiene una sala donde deliberamos y cuidamos, y el ascensor que instalamos hace años convive con una rampa amable que invita a quedarse en la planta baja a charlar. Cuando subo a casa y cierro la puerta, sigue siendo mi hogar; cuando la abro, sé que la vivienda es también la red que me sostiene. Y os lo repito una vez más, porque nos ha traído hasta aquí: la realidad existió primero en la imaginación y el deseo.

Sonia Samaniego cesa como Directora de Vivienda.

Hace unos pocos días que cesó voluntariamente como Directora de Vivienda del Gobierno Vasco Sonia Samaniego.

Tras más de 5 años compartiendo trabajo con ella no puedo ocultar que su marcha ha sido un duro golpe en lo personal y en lo profesional, pero me alegro enormemente por ella ya que era lo que ahora quería hacer y porque inicia una nueva etapa profesional que seguro será exitosa.

Sonia ha sido en este tiempo una de las personas probablemente menos reconocida públicamente del Departamento de Vivienda y sin embargo su papel dentro del equipo ha sido muy importante: entre los muchos proyectos que ha desarrollado en este tiempo, destacaría el de haber liderado un proceso de cambio dentro de su Dirección que, como todos los procesos de este tipo, no siempre ha sido fácil, pero que ha gestionado con grandes dosis de profesionalidad y con una gran cercanía y preocupación por las personas, lo que no suele ser habitual en este tipo de puestos.

Muchas veces uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde, y yo tengo un poco esa sensación con Sonia: ahora que ya no está su ausencia resalta aún más sus cualidades y su trayectoria en el Departamento.

En fin, sólo tengo palabras de agradecimiento hacia Sonia por los años compartidos y espero que todo le vaya fenomenal en su «nueva vida»

Escenarios posibles del mercado inmobiliario.

El otro día comentaba Marc Vidal en su blog que en un encuentro con expertos analístas económicos planteaban 4 posibles escenarios en el sector inmobiliario y que resumo en:

  • Escenario optimista: continúa el crecimiento de los precios pero en tasas del 5%
  • Escenario probable: descenso en los precios en torno al 5% el próximo año y mantenimiento en los siguentes.
  • Escenario nagativo: descensos del 5% consecutivos hasta el 2010.
  • Escenario cataclismo: brusco bajón (sin cuantificar) que tardaría una década en recuperarse.

Mi opinión al respecto, y pido perdón a los expertos por ella, es la siguiente:

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No hay más ciego que el que no quiere ver.

ACTUALIZO a las 16:52 Me soy una vuelta por meneame.net y en portada encuentro las siguientes noticias todas juntas:

Yo creo que no hace falta leer en los posos del café para adivinar el futuro, no?


Cuando hay que dar tantas explicaciones para convencernos de que algo no va a suceder es que hay muchas probabilidades de que efectivamente acabe sucediendo.

Y no se si la crisis inmobiliaria en USA es exportable o no a Europa y en concreto a nuestro país (entienda cada cual lo que quiera) pero lo que está claro es que ya se habla de caída generalizada de los precios de la vivienda, de que el sector financiero está en alerta roja, y en Euskadi hay quienes no han vendido un sólo piso desde principio de año y lógicamente la preocupación empieza a transformarse en pánico a la vista de lo que les sucede a otros.

Subvencionar el alquiler

A estas alturas estoy seguro de que ya conocéis las medidas de choque que ha presentado el Gobierno de España para favorecer el alquiler, pero os las resumo en cuatro ideas:

  • Subvención directa de 210 € mensuales al alquiler para jóvenes de 22 a 30 años y con ingresos brutos de hasta 22.000€
  • Préstamo de 600€ para la fianza.
  • Aval de 6 meses con la garantía del Gobierno.
  • Equiparación de las deducciones fiscales del inquilino y del comprador de una vivienda.

Roberto Cacho (Director del Programa de movilización de vivienda vacía Bizigune) y Javier Burón (Viceconsejero de Vivienda del Gobierno Vasco) ya se han pronunciado sobre estas medidas en sus respectivos blogs, y aunque estoy básicamente de acuerdo con sus opiniones, quisiera aportar alguna reflexión adicional.

Estoy intentando hacer memoria y ahora mismo no caigo en ningún otro caso en el que desde el gobierno se de una subvención directa para que un colectivo pueda acceder a un bien de primera necesidad sin que el precio de ese bien no esté tasado, regulado, intervenido o lo que sea.

No estoy en contra de la subvención ya que en muchas ocasiones es la única manera real, efectiva y rápida de conseguir una redistribución de renta y que determinadas personas que con sus propios ingresos no serían capaces de hacerlo, puedan acceder a bienes o servicios de primera necesidad.

Pero si eso se hace, como en este caso, sin poner un tope al precio del bien subvencionado, el efecto redistributivo de la renta se invierte completamente ya que la subvención se convierte en muy poco tiempo en un mayor precio.

Esto es algo que está comprobado ya hace muchísimo tiempo y en el mercado de la vivienda tiene exactamente el mismo efecto que ya hemos comentado en otras ocasiones de las deducciones fiscales y del estiramiento de los plazos de las hipotecas, es decir, incrementar los precios.

Yo creo que el Gobierno aún está a tiempo y puede resolverlo fácilmente introduciendo un requisito más para la concesión de la ayuda: que el alquiler que se paga no sea superior a 600 o 700 euros, por ejemplo. Sería mucho más efectivo si se interviniesen esos arrendamientos pero al menos con esta pequeña modificación se podrían evitar la mayor parte de los efectos perniciosos de la medida. Pero supongo que a estas alturas ya no van a cambiar de opinión.

¿Significa esto que el Gobierno quiere que los alquileres suban? No, evidentemente no. La medida tendrá un efecto en el corto plazo que permitirá que algunos miles de personas les cueste un poco menos su alquiler y supongo que es eso lo que se busca, una medida de efecto inmediato, pero a medio y largo plazo (y ójala me equivoque) todo indica que será contraproducente.

Es una pena que las medidas que de verdad pueden significar un cambio estructural y a largo plazo no tengan concreción alguna y se queden, al menos de momento, en una especie de buenas intenciones. Me refiero a medidas como el desarrollo del derecho de superficie en lugar de la venta en plena propiedad, el incremento del suelo público para alquiler y las ventajas fiscales y financieras para promotores de vivienda pública en alquiler, que es lo que los promotores públicos de vivienda le estamos demandando al ministerio.

La «prueba del delito»

Reunión con la Ministra de Vivienda

Claro que se podía gravar la vivienda vacía: en Sevilla lo saben bien.

El otro día comentaba la agradable noticia de que el Gobierno Andaluz presentaba una propuesta para garantizar el derecho a la vivienda de los ciudadanos con más dificultades para acceder a ella, en una línea parecida a la que hemos propuesto también en Euskadi.

Ahora leo también con agrado que el Ayuntamiento de Sevilla va a gravar con un recargo del 50% en el IBI a las viviendas vacías del municipio. Es una espléndida noticia que espero sea seguida por otros muchos municipios y que sin duda será un apoyo para nuestra propuesta de canon sobre la vivienda vacía. Por cierto que a todos aquellos que alegan como excusa para no implantar estos recargos que es «muy dificil» saber lo que es una vivienda vacía, les recomiendo una visita urgente al Ayuntamiento de Sevilla, que ellos lo tienen más claro según parece.

Entre tanto cuanto más grite la gente más difícil será que los Ayuntamientos se hagan los sordos.

Crónica de la reunión con la Ministra de Vivienda.

Como os comentaba el otro día, el pasado miércoles tuvimos una reunión de la Asociación de Promotores Públicos (AVS) con la Ministra de Vivienda, Carme Chacon.

Como la nota de prensa que ha salido, más que breve ha sido minúscula, a continuación os cuento cómo fue la reunión, de qué hablamos y cual es mi impresión de los planes que tiene el Ministerio.

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Andalucía se suma a Euskadi en el intento de garantizar el derecho a la vivienda.

El Gobierno de Andalucía ha presentado una iniciativa muy interesante en la línea de convertir la vivienda en un derecho real y efectivo. La tramitación de la Ley que es necesaria para poner en marcha dicha iniciativa no se podrá hacer hasta la próxima legislatura, pasadas las elecciones autonómicas, lo que a algunos les hace sospechar que la medida sea un poco electoralista.

Sea como fuere, creo que es una gran noticia que otra Comunidad introduzca este elemento en el debate y se proponga convertir la vivienda en un derecho efectivo, igual que ya anunciamos que pretendemos hacer en Euskadi con la Ley de Vivienda. En este caso sí será posible hacerlo en esta legislatura, y creo que en breve tendremos el texto en el Parlamento (aunque ya se sabe que las cosas de palacio van muuuuy despacio)

Lo que no me ha gustado mucho ha sido la reacción del Ministro Solbes: «yo no soy partidario de grandes leyes que den derechos para toda la vida. Son cosas que suenan bien, pero luego hay que aplicarlas. Y esto significa restricciones económicas«

Me imagino lo que hubiera dicho el socialista Solbes si hubiera podido opinar sobre la Sanidad universal y gratuita, la educación, las pensiones, etc, etc.

Lo bueno que tiene tener a un ministro de Economía socialista como Solbes es que si gana el PP no vamos a notar la diferencia en nada en absoluto.

Y tú, ¿qué le propondrías a la Ministra de Vivienda?

El próximo miércoles tenemos una reunión de la Comisión Permanente de la AVS (Asociación de Promotores Públicos de Vivienda y Suelo) con la recién estrenada Ministra de Vivienda Carme Chacon.

Hace poco estuvieron los representantes de las empresas privadas y su planteamiento fue el de siempre.

Si fueses tú en mi lugar a esta reunión, ¿qué le propondrías a la Ministra?