Los últimos datos acerca del aumento del precio de los pisos, que acaban de ser aportados por el Ministerio de Vivienda, empiezan a dibujar un horizonte más tranquilizador que parece desvanecer, definitivamente, el temido estallido de la burbuja inmobiliaria. En Gipuzkoa se ha apreciado nítidamente esta progresiva desaceleración. El crecimiento interanual registrado hasta marzo ha sido muy inferior al apreciado durante todo el año 2006, concretamente un 4,7% frente a un 10,15%. Una reducción de menos de la mitad que permite vislumbrar por fin un panorama más sosegado y acorde con la tendencia general en todo el Estado, donde se ha pasado de un aumento anual del 18,4% a un 7,2% interanual. El inesperado aumento de la demanda provocado por el baby boom de los años setenta, nuevas circunstancias sociales -como la proliferación de familias monoparentales y el aumento de los divorcios- la llegada del euro, la bajada de los tipos de interés, junto al desplome de la Bolsa y las políticas fiscales que favorecen la adquisición de una vivienda, son algunas de las causas que han determinado el gigantesco incremento de los precios en los últimos diez años, un aumento que el Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco cifra en un 250%. Los datos que acaban de ser conocidos aportan serenidad para los compradores y tranquilidad también para el propio sector inmobiliario, que confirma así sus expectativas y ve alejarse una de sus peores pesadillas. Por lo que se refiere a Gipuzkoa, la puesta en marcha de la Ley del Suelo y la decidida apuesta de las instituciones por la construcción de vivienda protegida son algunas de las claves que están haciendo posible esta nueva era en el mercado inmobiliario, cuyo punto de inflexión parece materializarse con esta drástica reducción del crecimiento de los precios. La Ley del Suelo, que establece cupos de precio limitado, permite fomentar políticas de construcción masiva de vivienda protegida -lo ideal es que preferentemente sean en régimen de alquiler-aprovechando racionalmente el uso del suelo y dando respuesta a la enorme demanda generada en los últimos años y que no puede hacer frente a los abultados precios de la vivienda libre.
La progresiva desaceleración de los precios es el escenario más conveniente para un sector con enorme peso en la economía y que tan decisivo resulta también para las economías domésticas. Porque tan negativo sería un brusco desplome de los precios por su impacto en el patrimonio de millones de propietarios, como un aumento descontrolado que impida el acceso de las economías más modestas a la vivienda en propiedad.
NOTA: por cierto que este post es copia pega de un editorial de Diario Vasco. ¿Parecía mío, verdad?